#EscribirEnInternet

Procesos de escritura en Twitter

Para escribir y reflexionar sobre escritura es necesario reflexionar antes sobre oralidad. Para escribir y reflexionar sobre escritura en las redes sociales es necesario pensar antes en la escritura como secuencia de grafías, como sonidos que se pudieron haber pronunciado, pero no se dijeron sino que se escribieron. Después vale la pena formular la siguiente pregunta: ¿en las redes sociales nos hallamos ante la manifestación de nueva oralidad, nueva escritura, o un poco de ambas?

Hay quienes dicen que en las redes sociales lo que predomina es la nueva oralidad, otros hablan de pensamiento escrito, yo prefiero pensarlas como nueva escritura por las oposiciones claras que hay entre ambas: la oralidad es fugaz, la escritura permanece; la oralidad es espontánea, la escritura es planeada; la oralidad no admite correcciones, la escritura sí; es imposible volver sobre el texto hablado, siempre podemos volver sobre el texto escrito.

Escribir implica procesos de pensamiento que van más allá de la simple alfabetización, es necesario conocer las palabras y saber usar los signos de puntuación. El estilo debe ser pulido y cuidado, la escritura no es prolongación ni transcripción de la oralidad, es estable y aspira a ser eterna, no se esfuma como la expresión oral no conservada en un medio externo al hablante. En Twitter, en 140 caracteres, es posible encontrar textos escritos en todo el sentido de la palabra. Veamos tres ejemplos tomados al azar entre mi lista de seguidores:

@anteseraotro: «Me ofrezco humildemente para consolar a las chicas de la selección de Suecia eliminadas por Colombia en cuartos de final?»

@pelucavieja: «Ante la pregunta “¿cuál es el clima de Bogotá?” hay que responder con otra: “¿en cuál calle?”»

@Diarionocturno: «Me ofende que para darme información por teléfono los call centers me pidan cédula, email, celular… Es una requisa telefónica. #fb»

Esto son tres tweets, si se leen retweets es probable que nos encontremos con que en casi ninguno de ellos hay errores de ortografía, problemas de redacción, de concordancia, coherencia o cohesión, al contrario, es más probable que nos encontremos con abundantes textos creativos, claros, contundentes, humorísticos y agradables a la vista y al oído del lector.

Los twitteros quieren ser leídos y retweeteados, para lograrlo deben esforzarse, expresarse bien, escribir bien, con conciencia, con un propósito bien definido. El éxito de un usuario en esta red social depende casi enteramente de la escritura, de lo leído y releído que sea por los demás miembros; en la medida en que lo sea se incrementará su número de seguidores que, al parecer, es la mejor marca de éxito.

En Twitter, más que en ninguna otra red social, la escritura es censurada, si un político, un actor, un cantante o un profesor universitario incurre en errores de ortografía, el escarnio no se hará esperar. El caso más conocido en el contexto colombiano es el de Armando Beneddeti, actual presidente del Congreso del Colombia, él es uno de los twitteros más agredidos porque al ocupar un cargo tan renombrado se esperaría de él mucho mejor desempeño en el uso del español, cada vez que comete un error básico de escritura los demás twitteros no se hacen esperar con insultos y descalificaciones, al político no le quedó más alternativa que dejar la administración de su usuario en manos de un grupo de asesores: «Esta cuenta esta siendo manejada por mi grupo asesor. Cuando yo escriba les diré» fue el último tweet que, al parecer, escribió él mismo.

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