Los nombres de los equipos, ¿con o sin artículo? (CRÓNICA)

Foto: ©Archivo Efe/Juan Carlos Cardenas

¿Es posible escribir sin artículos? Como divertimento o desafío estilístico, cabe suponer que no es por completo imposible. Así como Camilo José Cela escribió su Cristo versus Arizona de corrido, con miles de comas y tan solo punto final para terminar después de más de doscientas páginas, ¿por qué no íbamos a conseguir redactar sin incluir artículos?

Quien haya llegado hasta aquí, sin ir más lejos, podrá comprobar que ha completado dos párrafos cumpliendo tan caprichosa restricción. No es gran proeza; solo demuestra que como ejercicio experimental es factible.

Pero basta redactar con libertad para que los artículos afloren naturalmente. De hecho, hablar o escribir prescindiendo de esta clase de palabras hace del español un idioma atarzanado, como de selva sin cultivar. Así, en frases como «Jeremy Perbet controló y con pierna derecha definió» o «Dribló a su par y se fue por línea de fondo», lo adecuado habría sido escribir con la pierna derecha por la línea de fondo.

Siendo esto así, que lo es, resulta más dudoso determinar si la presencia del artículo es obligatoria ante los nombres de los equipos deportivos. Desde luego, en una frase como «Víctor Sánchez considera que el próximo partido ante el Getafe será un partido “importante”», prescindir del artículo y escribir ante Getafe habría rascado al oído; sin embargo, son menos los que se extrañarán ante un titular como «Getafe y Valladolid se conforman con no perder», nombrando ahora dos clubes seguidos.

Aunque solo se exponga aquí a modo de conjetura, es probable que esta tendencia a suprimir el artículo cuando se nombran varios equipos responda a que el artículo aparece al formar oraciones, mientras que las tablas con los emparejamientos de cada jornada con sus respectivos resultados no pertenecen al discurso y, por tanto, se escriben sin artículo. A partir de ahí, al ser estos cuadros tan habituales, el contagio está servido.

En general, y sin llegar a censurar radicalmente la omisión, lo recomendable para referirse a los equipos de la Liga BBVA es mantener el artículo. Del mismo modo que las articulaciones del cuerpo evitan que los huesos se atasquen, los artículos impiden que la expresión se encasquille y favorecen que las oraciones discurran con fluidez.

No solo eso: también evitan ambigüedades. Así, ante un titular como «Sevilla y Barcelona se enfrentan», cabría interpretar que se trata de un auténtico duelo entre las ciudades en sí, un conflicto bélico o una disputa política siendo menos tremendistas, cuando por suerte nada más se está informando de un enfrentamiento futbolístico entre dos clubs.

El caso de Osasuna no habría de constituir una excepción: pese a que el nombre de este club navarro incluya en euskera el artículo (la -a final de Osasun-a), la mayoría de los castellanohablantes desconoce tal circunstancia y, por tanto, no percibe como redundancia anteponer un artículo.

No es que escape de toda lógica optar por Osasuna a secas si se está familiarizado con el idioma vasco, en absoluto; pero parece aconsejable decir y escribir el Osasuna si uno se expresa en castellano, de la misma manera que se dice y se escribe la almohada, por más que almohada también incluye ya en árabe el artículo al. El común de los castellanohablantes no tiene conciencia lingüística de ese artículo incrustado en el sustantivo.

Por otra parte, tampoco puede negarse la evidencia de que, por ejemplo, en Argentina se prescinde casi siempre del artículo: «Boca, más millonario que River», suele decirse, aunque también es posible leer, con mucha menor frecuencia, «El River Plate y el Boca Juniors juegan esta noche el tercer superclásico en la pretemporada 2014».

Por supuesto, sería arrogante imponer el criterio peninsular al país de Maradona y Messi. Quizá allá se perciban los nombres de los clubs de fútbol como los nombres de pila, los cuales carecen de artículo antepuesto: «Soy David», puedo decir al presentarme, pero no «Soy el David»; «Hoy juega River», dirán por analogía en Argentina, y no tanto «Hoy juega el River», que acaso suene vulgar.

La naturaleza del artículo es compleja, en definitiva. No en vano, la Gramática le dedica más de un centenar de páginas. Pero es posible aconsejar, a modo de conclusión no dogmática, que se empleen los artículos con los clubs españoles y, cómo no, respetar que en otros países hispanohablantes se prescinda de ellos, pues también esa opción puede argumentarse y admite defensa. Al fin y al cabo, como suele decirse para expresar que un asunto no obedece a normas exactas, la lengua no son matemáticas.

 

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