La voz aguamala, que alude a cierto animal marino gelatinoso, es femenina y se escribe en minúscula y sin espacio.
En los medios, sin embargo, se pueden encontrar formas impropias como «Aumentan las playas con presencia de Agua Mala», «Así es el agua mala caribeña que puede vivir para siempre» o «Se alimentan de las aguas mala».
El diccionario académico indica que aguamala es femenina y la define como ‘medusa’. Esta es la única forma registrada y resulta inadecuada la variante en dos palabras, tal como puntualiza la segunda edición del Diccionario panhispánico de dudas. Su plural es aguamalas, no aguas malas ni aguas mala.
Aunque agua, aun siendo femenina, requiere el artículo el por comenzar por a tónica, al formar palabras compuestas como primer elemento ya no se le aplica esta regla porque el acento prosódico se desplaza al último elemento, que en este caso es mala. Sucede lo mismo, por ejemplo, con aguanieve y aguamarina. Por ello, el artículo sigue siendo la, al igual que son femeninos otros determinantes y adjetivos: una aguamala, muchas aguamalas, aguamalas peligrosas…
Se recuerda finalmente que, como cualquier otro nombre común de un animal, se escribe en minúscula.
En consecuencia, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido «Aumentan las playas con presencia de aguamalas», «Así es la aguamala caribeña que puede vivir para siempre» y «Se alimentan de las aguamalas».
