La expresión last minute es un anglicismo innecesario que se puede sustituir por de última hora o la última hora, entre otras, según el contexto.
En los medios, y en especial en las informaciones relacionadas con viajes y ocio, se encuentran frases como las siguientes: «Cada vez son más las personas que se apuntan a la tendencia del last minute», «La búsqueda de ofertas last minute está impulsando a los viajeros a esperar hasta el último momento para confirmar su estancia» o «Los pros y contras de los viajes “last minute”».
Para expresar la idea de un ‘tiempo oportuno y determinado para algo’, y tal como recoge el diccionario académico, ha sido usual recurrir al sustantivo hora. A partir de este sentido, se emplea con frecuencia el giro de última hora en referencia a alguna gestión, actividad… que se acerca a su momento definitivo o final.
Menos frecuentes son las variantes de último momento o, más cercana al inglés, de último minuto, que también resultan válidas. Las tres opciones pueden aplicarse, sin la preposición, a ese tiempo (la última hora, el último momento, el último minuto), a las que se puede añadir la última oportunidad. La existencia de estas alternativas hace innecesario utilizar el extranjerismo crudo last minute.
Por ello, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir «Cada vez son más las personas que se apuntan a la tendencia del último momento», «La búsqueda de ofertas de última hora está impulsando a los viajeros a esperar hasta el último momento para confirmar su estancia» y «Los pros y contras de los viajes de último minuto».
