Con motivo de la situación provocada por la sucesión de borrascas en España, se ofrecen algunas claves de redacción para las noticias relacionadas.
1. Nombres de las borrascas, sin resaltes
Es aconsejable escribir el nombre propio con el que se bautizan algunas borrascas acompañado del nombre común de este fenómeno atmosférico (borrasca), sin comillas ni cursiva: «Tras varios días marcados por la borrasca Leonardo, la comunidad se prepara ahora para la llegada de un nuevo sistema, la borrasca Marta».
2. Desbordamiento/desborde, rebosamiento/rebose, formas válidas
El Diccionario de la lengua española recoge desbordamiento con la acepción de ‘acción y efecto de desbordarse’, para lo que también puede emplearse desborde: «La borrasca Leonardo provoca el desbordamiento/desborde del río Genil».
Para la ‘acción y efecto de rebosar’ pueden utilizarse asimismo rebosamiento y rebose: «En Extremadura se ha evacuado a cerca de 200 personas ante el riesgo de una avenida importante de agua por un posible rebose/rebosamiento de la presa de Valuengo (Badajoz)».
3. Accidentes geográficos, grafía
Conviene recordar que los nombres de los accidentes geográficos compuestos por un sustantivo genérico y un nombre propio se escriben normalmente con el genérico en minúscula. Así sucede, por ejemplo, con la sierra de Grazalema, donde se ubica la población gaditana de Grazalema, o con la cuenca del Guadalquivir.
Por otro lado, según la Ortografía de la lengua española, para la península ibérica lo indicado es la minúscula en ambos términos: «La borrasca Leonardo pone en alerta la península ibérica: peligran las elecciones en Portugal». Sin embargo, es posible, aunque no obligatorio, escribir península con mayúscula inicial si se emplea como una antonomasia, sin el adjetivo, en ciertos contextos, como las noticias publicadas en España: «Las lluvias saturan la Península con inundaciones».
4. Hidrosismo e hidroseísmo, términos adecuados
Para hablar de cierto fenómeno sísmico que se origina por cambios en la presión de las aguas subterráneas, se están usando las voces hidrosismo e hidroseísmo, ambas bien formadas a partir del elemento compositivo hidro- (‘agua’) y los sustantivos sismo o seísmo, respectivamente.
5. Kárstico o cárstico, grafías apropiadas
El adjetivo kárstico se refiere, en geología, a una formación caliza ‘producida por la acción erosiva o disolvente del agua’, tal y como figura en el Diccionario de la lengua española. Es adecuada también su grafía con c (cárstico), como recoge esta misma obra: «Grazalema se asienta sobre un terreno kárstico/cárstico, un tipo de roca caliza muy porosa y llena de oquedades y túneles verticales».
6. Evacúa o evacua, acentuación
El verbo evacuar puede conjugarse siguiendo el modelo de averiguar o el de actuar, por lo que son válidas las formas con diptongo (evacua, evacuan…), más propias de un registro culto, y con hiato y tilde en la u (evacúa, evacúan…), hoy mayoritarias, según indica la segunda edición del Diccionario panhispánico de dudas. Por tanto, en «La Guardia Civil evacua a los vecinos de Grazalema (Cádiz)», podría haberse escrito también evacúa.
7. Afección no es lo mismo que afectación
Para referirse a la acción o el efecto de afectar, el término adecuado es afectación, no afección, que, tal como indica el Diccionario de la lengua española, significa, entre otras cosas, ‘afecto’, ‘afición, inclinación, apego’ y ‘enfermedad’. Por lo tanto, en frases como «Las incidencias se han extendido por toda la provincia, con especial afección en la cuenca del Genil», lo apropiado habría sido afectación.
8. Litros por metro cuadrado, y no litros por metros cuadrados
Para indicar la cantidad de lluvia caída, se pueden emplear las expresiones litros por metro cuadrado (no por metros cuadrados) y milímetros. Los símbolos correspondientes son l/m² (o L/m²) y mm, que se escriben en redonda, sin puntos y con espacio entre la cifra y ellos.
9. El tiempo no es la climatología ni la meteorología
Las expresiones condiciones atmosféricas, condiciones meteorológicas, (estado del) tiempo o tiempo atmosférico son las adecuadas para hablar del estado atmosférico en un lugar y un momento dados, y no climatología ni meteorología.
