El término severo, en español, significa, entre otras cosas, ‘riguroso, áspero, duro en el trato’ o ‘exacto y rígido’, pero no es sinónimo de grave o importante.
Sin embargo, es habitual encontrar en los medios frases como estas, especialmente en informaciones sobre salud: «La ciencia le devuelve la visión a un hombre ciego por un daño severo en el nervio óptico», «Una avería en un oleoducto alemán provoca un severo derrame de crudo» o «Cuba se prepara para un desabastecimiento severo de combustible tras la presión de Estados Unidos».
El Diccionario panhispánico de dudas explica que severo significa en español ‘duro en el trato o castigo, o rígido en la observancia de una norma’ y ‘que denota severidad’. Así, usarlo con el significado de grave o importante es un calco inapropiado de la palabra inglesa severe, que sí tiene esos sentidos en dicha lengua.
También obras especializadas, como el Diccionario panhispánico de términos médicos, advierten de este uso inadecuado. En el caso del ámbito médico, puede sustituirse por distintas formas según el contexto concreto: grave («insuficiencia cardíaca grave»), intenso o fuerte («dolor intenso», «fuertes náuseas»).
Esta misma recomendación se aplica al sustantivo severidad, que no es sinónimo de gravedad, magnitud o importancia.
Por tanto, en los ejemplos anteriores lo más adecuado habría sido «La ciencia le devuelve la visión a un hombre ciego por un daño grave en el nervio óptico», «Una avería en un oleoducto alemán provoca un importante derrame de crudo» y «Cuba se prepara para un desabastecimiento grave de combustible tras la presión de Estados Unidos».
En cambio, severo sí es válido en el ámbito meteorológico para referirse a una estación del año que tiene temperaturas extremas, tal como recoge el Diccionario de la lengua española: «Está soportando un verano severo por las altas temperaturas y la ola de calor».

