estatuafobia no es ‘destrucción de estatuas’

Foto: ©Archivo Efe/Andrea Fasani

La palabra estatuafobia, que se ve con alguna frecuencia en las informaciones sobre las protestas contra la discriminación racial, significa ‘aversión o rechazo a las estatuas’, no ataque o destrucción de estas.

En los medios no es raro encontrar frases como «La estatuafobia se extiende por el mundo» o «La estatuafobia crece y ya afecta a Churchill o Colón».

El término estatuafobia puede considerarse bien formado a partir del sustantivo estatua y el elemento compositivo -fobia (‘aversión o rechazo’), pero su significado lógico sería el de ‘aversión o rechazo a las estatuas’ en general. También se emplea, aunque es minoritaria, la forma estatuofobia.

Esta palabra, sin embargo, se está empezando a usar para aludir a la destrucción de algunas estatuas concretas, aquellas cuyos atacantes consideran que simbolizan el racismo. En este sentido, resulta más preciso hablar de ataques a estatuas o de destrucción de estatuas y, si el contexto no lo deja claro, añadir consideradas racistas.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «La destrucción de estatuas se extiende por el mundo» y «Los ataques a estatuas crecen y ya afectan a Churchill o Colón».

Cabe recordar que el español tiene desde hace siglos la forma iconoclasia (o iconoclastia) —creada a partir de las voces griegas eikón, -ónos (‘imagen’) y klásis (‘rotura, acción de romper’)—, que se refiere en origen a ‘la corriente que en el siglo VIII negaba el culto a las imágenes sagradas, las destruía y perseguía a quienes las veneraban’ y, de forma más general, a la ‘negación y rechazo de la autoridad de maestros, normas y modelos’, que por extensión puede aplicarse a algunos de los casos referidos.

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