Además de la palabra terremoto, también se pueden emplear sismo y seísmo; la primera es la que se utiliza en Hispanoamérica, mientras que la segunda es la más usada en España.
En los medios de comunicación se encuentran ambas formas: «El sismo dejó a la población a la intemperie», «Emergencias recibe decenas de llamadas alertando del seísmo», «¿Cuáles han sido los sismos más destructivos?» o «El potente seísmo sorprendió a la población».
Según indica el Diccionario panhispánico de dudas, la forma sismo es la habitual en América y seísmo (más cercana a la etimología) es la preferible en España. De la primera derivan sismógrafo y sismología.
Así pues, los ejemplos del inicio son adecuados todos ellos; el segundo y el cuarto son propios de España.

