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La cara y la cruz de los metadatos

Hoy día los metadatos han vuelto a adquirir pujanza, los buscadores los usan para facetar sus resultados, y el propio Google Webmaster Tool recomienda poner metadatos específicos para cada una de las páginas web de nuestro sitio. Ejemplos destacados de esta tendencia son la iniciativa Linked Data del W3C y el Open Graph Protocol, de Facebook.

Normalmente, de los metadatos se dice que son «datos sobre los datos» o «información sobre un contenido» (siendo este «contenido» un objeto digital, esto es, un texto, un documento, una foto, un vídeo, etc.).

Originalmente, los metadatos se empleaban en el mundo de las bibliotecas, los archivos y la gestión de la información. Ya en el contexto específico del desarrollo de páginas web, se utilizan para indicar determinada información sobre un contenido web a un navegador, o a un buscador, pero no tanto a un usuario. Por eso los metadatos están en el código fuente y no en el texto legible del navegador. Entre la información que los metadatos indican está, por ejemplo, cómo describir un determinado contenido, señalar su autor o su fecha de creación, además estructuran la información, la agrupan y la facetan en torno a temas, tipos de dispositivos, etc.

Cuando el profesional del desarrollo web piensa en metadatos, en realidad está pensando en el estándar de metadatos HTML (html 4.01, y también en html 5) así como en el estándar más elaborado de Dublin Core, en los que se indican algunos datos sobre la página web, como su autor, sus características, etc. Pero hay que tener en cuenta que existen más de 100 estándares internacionales de metadatos funcionando actualmente. Dependiendo de a lo que uno se dedique, se deberá escoger uno o varios formatos de metadatos para saber cuál de ellos es el apropiado, pues los hay para muchos más usos de los que el desarrollador web se suele imaginar (ver el siguiente glosario).

La historia de los metadatos en el mundo web ha sido cambiante:

  • Primero, los buscadores los consideraron interesantes como forma de «entender» la temática y el contexto de uso de un contenido web.
  • Luego los webmasters se dieron cuenta de que podían «engañar» a los buscadores llenando de palabras clave esos metadatos para conseguir salir los primeros en las palabras clave (frases clave o cadenas de búsqueda) más buscadas, lo que generó que los buscadores ofrecieran muchas respuestas «envenenadas» (ej. Altavista a finales de los 90).
  • Los buscadores decidieron, después, dejar de utilizarlos para calcular la relevancia, y los webmasters y la naciente industria del SEO (posicionamiento en buscadores) lo asumieron así.
  • Hoy día los metadatos han vuelto a adquirir pujanza, los buscadores los usan para facetar sus resultados,  y el propio Google Webmaster Tool recomienda poner metadatos específicos para cada una de las páginas web de nuestro sitio.

¿Por qué los metadatos vuelven a utilizarse? Quizá sea debido por una parte a que los algoritmos de los buscadores ya no se dejan engañar fácilmente por metadatos irrelevantes, por otra, a la corriente iniciada con la web semántica y seguida por la iniciativa Linked Open Data (datos enlazados abiertos) de las administraciones públicas y, por último, a que los buscadores están tomando el campo metadata description para mostrar esa información a los usuarios en sus páginas de respuesta (lo que se denomina «snippets»).

Las ventajas de los metadatos son claras: permiten atenerse a un estándar internacional, lo que ayudará a relacionar el contenido del sitio web propio con el de otros sitios, ganando visibilidad e interoperabilidad. Ejemplos destacados de esta tendencia son la iniciativa Linked Data del W3C y el Open Graph Protocol de Facebook.

Posibilitan que el usuario nos encuentre más fácilmente y complete la información de otro sitio web con la nuestra, y que lo haga, además, a través de distintos dispositivos, aumentando las probabilidades de exposición de nuestros contenidos.

¿El problema? Correr el riesgo de que una vez más, los webmasters intenten engañar a las máquinas, y todo el sistema vuelva a viciarse. Pero el uso correcto de los metadatos puede proporcionar posibilidades enormes para sitios web pequeños y grandes, porque al unir nuestra información a la de otros, internet permitirá potencialmente dar una respuesta más colaborativa y completa a las necesidades de los usuarios, y, siguiendo la teoría de juegos, facilitar a todos los que compartan su información de forma estandarizada, participar en el reparto del pastel y no quedar fuera de juego.

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