En la expresión gastos hormiga, es aconsejable usar el segundo elemento en singular.
En los medios, en especial en las secciones de economía, se encuentran frases como las siguientes: «Gastos hormigas: ¿qué son y cómo evitarlos?», «Para mejorar tu nivel de ahorro es importante evitar los gastos hormigas».
Los gastos hormiga son pequeños desembolsos en compras como cafés en bares, caprichos, chucherías…, que son insignificantes por sí solos, pero que en conjunto pueden suponer una suma elevada de dinero. Aquí hormiga es una metáfora que remite a algo pequeño, pero presente en gran cantidad. Dado que es un sustantivo en aposición, lo más adecuado es que se conserve invariable, por lo que no se recomienda el plural gastos hormigas.
Por ello, en los ejemplos anteriores, lo más apropiado habría sido «Gastos hormiga: ¿qué son y cómo evitarlos?» y «Para mejorar tu nivel de ahorro es importante evitar los gastos hormiga».
Otro giro que alude a un concepto similar es gastos fantasma, que se refiere de modo más específico a las suscripciones y comisiones de servicios que, por una razón u otra, se abonan regularmente sin necesidad porque no se utilizan (por ejemplo, suscripciones que no se han cancelado) o por una gestión inadecuada.
Como se ve, es asimismo adecuado el singular en el segundo elemento de esta última expresión, aunque las voces que pueden funcionar como adjetivos, además de como sustantivos, admiten el plural con el añadido de una ese: «¿Estás pagando por algo que no usas? Es momento de identificar esos gastos fantasmas».
