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| Carlos Montemayor
La Jornada (México)
Sábado, 30 de mayo del 2009

UN NAHUATLISMO POLÉMICO: CALZADA

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) registra la voz 'calzada' como proveniente del latín vulgar calci_ta, «camino empedrado».


Juan Corominas señala que se usó desde el año 800, según un documento copiado en 1095, y ya con frecuencia desde el año 912. Añadió que si bien el vocablo es genuino en toda la Ibero y Galorromania, la raíz y su explicación semántica son dudosas y debatibles. Sin embargo, sostuvo como el origen más factible el del latín calx, cal, y explica su extensión al «camino» porque en las vías romanas se han descubierto a menudo capas de piedra caliza o de cal mezclada con arena; también porque la cal fue el material que se empleó para construir caminos en Wurttemberg en el siglo IX, en Tréveris en el siglo XII y en Lieja en el XLV. La calci_ta del latín vulgar estaba ligada, pues, al latín calx, cal, y de ahí a los caminos de piedra caliza.

Agregó, empero, que la palabra catalana calçadacalx, cal, no se aplica a caminos, sino a muros de piedra caliza que separan un campo de otro o a diques que contienen avenidas en barrancas o arroyos. En este orden, le parece que podría tratarse de una catalanización del mozárabe cal_ata, pues kar_ata se empleaba en Sagunto, en tiempos de Corominas, con el sentido de muros que separaban un campo de otro.

En este contexto, es natural que el DRAE registre en su edición del año 2001 las siguientes acepciones de calzada: «f. Camino pavimentado y ancho. 2. Parte de la calle comprendida entre dos aceras. 3. En las carreteras, parte central dispuesta para la circulación de vehículos». El DRAE añade además la locución calzada romana como: «Cada una de las grandes vías construidas por los romanos en su Imperio».

Ahora bien, en el español de México la palabra calzada permanece unida a la noción de una calle entre casas y no a un camino fuera de las ciudades ni a la parte central de las carreteras, como ocurre en la tradición española. Esto se debe a la convergencia con un vocablo de origen náhuatl. Este vocablo y sus derivados que se cruzan con calzada tienen una lógica más cercana a la visión del español actual de México. Caltzalan significa «entre las casas», apunta Rémi Siméon en el último lugar de la entrada calli. Siméon registra también caltzalantli como, literalmente, «espacio entre las calles», de calli, casa, y tzalantli, en medio. Molina registró caltzalantli como «la calle entre las casas» y en el siglo XVIII Clavijero lo apunta sólo como «calle». Por otro lado, calçaloa es para Molina «hacer paredes de casas»; para Siméon es «levantar, construir los muros de una casa», de calli, casa, y çaloa, unir, pegar, construir.

La primera visión que tiene el hablante mexicano del término calzada no es un camino empedrado, ni de piedra caliza o de cal mezclada con arena, ni mucho menos la de un muro que divida un campo de otro o sirva de dique de contención en arroyos o barrancos; para el hablante mexicano la palabra tiene un sentido urbano, se aplica a calles amplias que se desplazan entre viviendas, no a carreteras ni a caminos sin casas..

Calzada en México tiene un sentido más evidentemente cercano al náhuatl caltzalan que al latín vulgar calci_ta. Por ello, de las dos primeras acepciones registradas por el DRAE en calzada, podemos decir que se emplean en México no en su condición de camino, sino en su condición de una calle amplia en la ciudad; la tercera no se usa: no tendría sentido hablar de «calzada» en una carretera donde no hay casas, pues en México la noción básica de la palabra no proviene del latín calx, «cal», sino del náhuatl calli, «casa», dato que aclara el matiz del caltzalan náhuatl en el uso mexicano.

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