Noticias del español

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| Lucila Castro
lanacion.com.ar, Argentina
Miércoles, 16 de abril del 2008

UN LOGRO QUE NO SE BUSCÓ

Leo en la página 30 de la edición del domingo 6: «Tras el enfrentamiento, dos de los asaltantes lograron ser detenidos mientras el restante cómplice logró escapar». Extraños secuestradores, estos que perseguían un doble propósito: secuestrar a una persona y ser detenidos. Afortunadamente solo lograron el segundo, y por el contenido del resto de la nota sabemos que también fue detenido el que en principio logró escapar», escribe Martha Cores.


Y agrega: «Esa extraña construcción es, creo, una consecuencia del abuso de la voz pasiva, vicio que a mi entender deriva de la imitación de idiomas extranjeros, y también del principio de que "lo que abunda no daña", y entonces, ¿por qué poner una palabra sola si se pueden usar dos, que "queda más fino"? En este caso se agregó una inversión del sujeto, y allá fue el pastiche».

Sí, y también es una consecuencia del desgaste de ciertas palabras, que puede resultar en un empleo impropio, y de la confusión de dos construcciones muy diferentes.

Hace algunos años, se puso de moda el verbo lograr. Lo que antes simplemente se «conseguía» parecía desvalorizarse si no se «lograba». El verbo lograr (que tiene el mismo origen que lucrar) significa ´conseguir o alcanzar lo que se intenta o desea´, pero se usó tanto que se gastó y se olvidó que lo que se logra es una cosa buscada, que supone un propósito, una intención. Y, como este verbo se construye a menudo con infinitivo, se empezó a usar muchas veces como si fuera un sinónimo de poder , sobre todo en perfecto, que es el tiempo en que los significados de los dos se acercan más.

En el texto que cita la lectora, decir que uno de los asaltantes «logró escapar» no hace gran diferencia con decir que «pudo escapar», porque es lógico pensar que el hombre tenía el propósito de escapar. También podría decirse que la policía «logró detener» a los otros dos, porque seguramente la policía quería detenerlos. Pero esta construcción transitiva no puede pasarse a la voz pasiva diciendo que los asaltantes *«lograron ser detenidos» porque ellos no querían ser detenidos.

En cambio, sí podría decirse que los asaltantes «pudieron ser detenidos». Esto es así porque poder más infinitivo es una frase verbal y una frase verbal pasa a la voz pasiva como si fuera un verbo simple. Pero no cualquier construcción de verbo más infinitivo es una frase verbal. No lo son querer más infinitivo ni lograr más infinitivo, porque querer y lograr suponen una voluntad, y la voluntad está en el sujeto agente, no en el objeto directo.

Con el verbo lograr, la construcción de infinitivo es un objeto directo, que también puede construirse de otra manera. Por ejemplo, puede decirse que la policía «logró detener a los asaltantes» o que «logró la detención de los asaltantes». En una frase verbal con infinitivo, no hay otra construcción posible: el infinitivo sólo puede reemplazarse por otro infinitivo. Por ejemplo, puede decirse que la policía «pudo detener a los asaltantes» o que «pudo arrestar a los asaltantes», pero no que *«pudo la detención de los asaltantes».

Los nombres del dinero

Escribe Mariano Guarchetti, estudiante de ingeniería industrial: «Una duda que se me presenta es sobre la utilización de la palabra plata para referirse al dinero o moneda de cambio. Esto lo he leído en los diarios y me suena chocante, dado que entiendo que es un vocablo utilizado solo por los argentinos, así como los mejicanos utilizan lana en el mismo sentido. Si bien entiendo que históricamente se ha utilizado la plata como metal para acuñar monedas o como moneda de cambio en sí misma, quisiera saber qué tan correcto es su uso para el vocabulario formal».

La voz plata en el sentido de ´dinero' no es un argentinismo ni un coloquialismo, y se usa en el lenguaje formal, aunque no en el lenguaje técnico. Tampoco lana como ´dinero' es un regionalismo: se usa en muchas áreas hispanohablantes. En la Argentina se conoce, pero no es usual. Pero lana es coloquial, no pertenece al lenguaje formal.

Lo que sí es un mejicanismo es qué tan en lugar de qué o cuán . No es censurable porque es una construcción similar a qué tal por cómo , pero no hay ninguna necesidad de imitar los doblajes mejicanos de las películas, que es la vía por donde llegó a estas playas.

Derivados de derivados

En un título del martes 8 (página 12), se lee: «Un meteorito conmocionó a medio país». El verbo conmocionar me suena mal. El verbo es conmover, del cual deriva el sustantivo conmoción, ´acción y efecto de conmover. Si de ese sustantivo derivamos a la vez un nuevo verbo, conmocionar, que es innecesario, podríamos crear el sustantivo *conmocionación o *conmocionamiento (que suena casi tan mal), y seguir así empedrando el idioma hasta el infinito», escribe Héctor Rosenvasser.

Concuerdo con el lector en que la creación de derivados de derivados suele ser innecesaria y puede dar lugar a una cadena sin fin. El tema ya fue tratado en la columna del 14 de enero (El peligro de las derivaciones infinitas). Pero no siempre es innecesaria, porque no siempre el verbo derivado significa lo mismo que el verbo del que deriva. El verbo conmocionar, que, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa ´producir conmoción' , no es sinónimo exacto de conmover.

Ligazones extrañas

Escribe Aldo Hugo Cantón:

«Estoy envejeciendo, lo que es una suerte. Pero ya no entiendo más lo que leo. ¿O los periodistas de LA NACION están escribiendo descuidadamente? En el diario del sábado 5, en el interesante artículo sobre la felicidad, primera columna de la página 22, dice: "En culturas más individualistas y dentro del ámbito anglosajón, la felicidad está muy ligada al otro, al tener cosas, a la autonomía". ¿Está ligada al otro o no?»

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