Noticias del español

| | | | | |

| Eduardo García
lne.es, España
Lunes, 2 de junio del 2008

«TODO LO IMPORTANTE CUESTA ESFUERZO; HAY QUE HUIR DE LO GRATIS»

«En el lenguaje actual sufrimos una tendencia no positiva a la simplificación»


José María Merino, escritor, académico de la Lengua.


¿Cómo hablaremos dentro de 50 años?

-No me atrevo a hacer esa predicción. Lo que me parece sorprendente es que el lenguaje español no se haya descompuesto ya, como le sucedió a Francia con su idioma. Sufrimos una tendencia no positiva a la simplificación. Decir más cosas con menos palabras.

Pero, ¿eso es malo?

-Lo es cuando simplificar no significa afinar. Yo escucho y lo que percibo es que ni el lenguaje es ahora más abundante, ni aclara más.

José María Merino es poeta y novelista, amante de los textos cortos, y desde el pasado mes de marzo, académico de la Lengua, en sustitución de Claudio Guillén. Nació en La Coruña, creció en León y estudió Derecho en Madrid. Fue funcionario del Ministerio de Educación y director del Centro de las Letras Españolas del Ministerio de Cultura. Es padre de la también poeta Ana Merino y autor de novelas como El heredero, Los invisibles y Las lágrimas del sol, entre otras. Hace unos días, pasó por Asturias para dar una conferencia en el Aula Magna de la Universidad, en Oviedo, invitado por la Cátedra Emilio Alarcos.

El lenguaje castellano, ¿está en peligro de muerte?

-A pesar de todo, yo creo que goza de buena salud. Los peligros que le acechan son los mismos que a todas las lenguas del mundo, incluido el inglés.

Dicen que para oír buen español, nada como Latinoamérica.

-Y es cierto. Yo allí siempre me encuentro con un español estupendo, y da lo mismo que estemos en una selva de Costa Rica que en un pequeño pueblo mexicano. Es como si fueran capaces de mantener parte de la riqueza de nuestro Siglo de Oro. No hace mucho, estuve en una zona de Costa Rica que se llama los Canales del Tortuguero. No había ni luz eléctrica, y, sin embargo, la gente hablaba con una enorme corrección. Puede que influya el aislamiento de la zona, pero también una buena educación primaria. Recuerdo a Omayra, aquella niña atrapada por las aguas cuando se produjo la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Aquella pobre niña hablaba una preciosidad de español.

Si no se lee, no se habla bien. Parece algo fuera de toda duda.

-No sé si la batalla de la lectura es una batalla perdida. Espero que no. Pero no sólo es una cuestión de lectura. A mí me gustaría que viéramos ejemplos, que nuestros políticos demuestren que leen. Pero no hay ejemplos, porque no hay conciencia. Hablar de literatura está mal visto.

¿Leer lo que sea?

-Una mala novela policiaca… Pues bien, mejor que nada. O uno de esos diarios deportivos. Cuando una crónica de fútbol está bien contada, el lector responde. Por otra parte, estoy convencido de que no hay libro, por muy malo que sea, que no nos pueda aportar algo positivo. Leer es bueno para hablar mejor, pero también para pensar mejor.

¿Se pierde la tradición del contar historias?

-Ahora somos meros espectadores pasivos de lo que nos cuenta la televisión. Los mejores cuentos son los anuncios, ahí se refugia la narrativa visual cotidiana. Yo echo de menos aquellos Estudio 1 de TVE, emitidos, paradójicamente, en años negros del franquismo. Todo ha cambiado, es mucho más barato traer a seis muchachos y montar un concurso con ellos. Todos amateurs, todos becarios. Hace poco leí los resultados de una encuesta en un colegio que conozco; los niños mayoritariamente querían ser concursantes de televisión. Es lo que ven, que siendo concursante se pasa bien, eres famoso y hasta ganas dinero con facilidad.

Dinero fácil. Vaya chollo.

-Ni se valora la imaginación, ni se valora el esfuerzo. Yo siempre recuerdo a los jóvenes que todo lo importante cuesta esfuerzo, incluso el amor. El amor cuesta, y la amistad, también. Hay que desconfiar de todo lo que es gratis.

Usted, académico de la Lengua, lee y escucha el lenguaje de los medios de comunicación, y, ¿qué piensa?

-Pienso que hay cierto descuido que no esconde el gran problema del sistema escolar. Hace medio siglo, los medios de comunicación eran como un depósito del lenguaje culto, y en la calle se hablaba otra cosa que, de todas formas, era un español con mucha riqueza y mucha imaginación.

¿Y ahora?

-Ahora el lenguaje de los medios de comunicación y el lenguaje de la calle se parecen extraordinariamente. En el fondo de todo esto, me temo que lo que ocurre es que en materia de educación las familias se han desentendido y se transfieren todas las responsabilidades al sistema educativo, que está desbordado, y pasa lo que pasa. Educar en libertad también es educar en el esfuerzo.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: