Noticias del español

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| Luz Nereida Pérez
Claridad (San Juan, Puerto Rico)
Del 9 al 15 de noviembre del 2006

¿SABÍA USTED QUE…?

¿Recuerdan la sección de los periódicos con ese título? Algún medio impreso habrá que todavía la conserva. En esta fascinante —aunque no siempre confiable— sección, nos ofrecían —u ofrecen— datos curiosos sobre diversos hechos, personas, cosas o lugares del mundo. Pues, hoy vamos a un ¿Sabía usted que...? con respecto al lenguaje.


Cuando deseamos viajar con animales o tal vez llevarlos al veterinario o al lugar donde los asean y recortan, buscamos una jaula o como algunos suelen decir un cage. Sin embargo, ¿sabía usted que eso se denomina 'trasportín' o 'traspuntín'. Así lo afirma el periodista y lingüista Álex Grijelmo en su libro El genio del idioma. Y dirá usted, ¿y por qué no se llama «transportín» si se utiliza precisamente para transportar a la mascota? Porque su origen, según explica dicho lingüista radica en el vocablo 'traspuntín' —del italiano strapuntino—, que alude a cojines. Los hablantes, por lógica, emplean igualmente «transportín», aunque tal voz no aparece codificada en los diccionarios académicos.

¿Sabía usted que los nuevos verbos que se crean en español terminan en el infinitivo -ar? Como por ejemplo, 'formatear'. El español ya no crea verbos con terminaciones en -er o -ir. ¿Le parecería afín al español el que se dijera formateír o formateer? Entre estos nuevos engendros se encuentra el interesante verbo 'balconear', del cual Grijelmo aduce que probablemente se originó en Argentina. El Diccionario de la Real Academia Española lo define, en su actual edición (2001), como «observar los acontecimientos sin participar en ellos», uso que ubica en Argentina y Uruguay. Se incluyen dos acepciones más: una para «examinar una situación» como de aplicación en Uruguay y otra para «mirar, observar con curiosidad desde un balcón o cualquier otro sitio elevado». De esta última se nos indica que es de uso coloquial en Argentina, Guatemala, Honduras, Puerto Rico y Uruguay. El Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico acoge este verbo en la página 91 y lo define como «dejarse estar frecuentemente en el balcón de una casa». ¡Cuidado que hay gente que 'balconea' en este país! No conocen, indudablemente, aquellas palabras del estadounidense Henry David Thoreau que sentencian que «Cuando matamos el tiempo, se nos lesiona la Eternidad».

De esta reciente y aleccionadora lectura —El genio del idioma—, mencionamos también lo que comúnmente denominamos con el vocablo anglicado de 'mat', cuando ponemos la mesa. Pues mire, ¿sabía usted que eso se llama salvamanteles? Porque para eso es: para salvar al mantel de las manchas de grasa, vinos, salsas, etc. El lexicón académico le define como «pieza de cristal, loza, madera, etc., que se pone en la mesa debajo de las fuentes, botellas, vasos, etc. para proteger el mantel». Y el salvamanteles de metal que utilizamos para proteger del calor de las ollas se llama 'trébede' -del latín tripes, tripedis, que tiene tres pies, y llamado trivet en inglés- definido como aro o triángulo de hierro con tres pies, que sirve para poner al fuego sartenes, peroles, etc.». El Diccionario académico lo escribe como lo hemos citado, pero el Diccionario de uso del español actual Clave lo acoge con letra ese al final: 'trébedes'.

¿Sabe usted qué es un tacatá? Es voz onomatopéyica alusiva a lo que en Puerto Rico denominamos andador, el que utilizamos en la transición del infante entre el gatear —sí, procede de gato— y el caminar. El tacatá o tacataca es, según el Diccionario Clave, el «armazón formado por un asiento y por patas provistas de ruedas que se utiliza para que los niños aprendan a andar sin caerse». De todos modos, no puede considerarse errado el uso de andador aunque más bien empleamos este vocablo para denominar el que utilizamos los adultos para ayudarnos a caminar cuando nos sentimos indispuestos.

¿Sabía usted que el vocablo alemán Kindergarten, que traduce literalmente en «jardín de infantes» es una guardería o guardería infantil.

En Puerto Rico, cuando se trata de etapas previas al nivel del denominado grado K, solemos llamarle el 'cuido'. Voz que Manuel Álvarez Nazario registra como utilizada inicialmente en el deporte de los gallos, pero que el diccionario académico codifica como sustantivo masculino equivalente a «acción y efecto de cuidar».

La Academia define a guardería infantil como «lugar donde se cuida y atiende a los niños de corta edad».

¿Sabía usted que las caritas, por lo general de color amarillo, con diversas expresiones que tanto se utilizan en los correos electrónicos modernos, tienen nombre en español? En inglés les denominan emoticons y en español son emoticonos. El emoticón o emoticono se define por la Academia como voz del campo de la informática, procedente del inglés emotion unida a la voz hispánica ícono o icono y es definido como «símbolo gráfico que se utiliza en las comunicaciones a través del correo electrónico y sirve para expresar el estado de ánimo del remitente». El señor Grijelmo, con un mejor sentido que el de los académicos de eso que él llama 'el genio del idioma' —y que Federico García Lorca probablemente denominaría 'el duende del idioma'—, les llama emociconos.

Todo lo cual nos evoca las famosas palabras del chileno Pablo Neruda: Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos…

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