Noticias del español

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| María del Rosario Molina
www.prensalibre.com, Guatemala
Miércoles, 27 de octubre del 2010

QUEÍSMO Y PIROTECNIA

En diversos medios de comunicación sigo encontrando los mismos errores de siempre que se niegan a desaparecer del mapa de los países hispanohablantes y continuamente ganan más terreno.


El queísmo no es nuevo, aunque sí más reciente que el dequeísmo. Nació, pienso, por la creencia errónea de que al eliminar la preposición «de» de todos los objetos preposicionales y de los modificadores indirectos (o complementos) y los pronominales se evitaría tal solecismo. Si la marea del dequeísmo inundó la sintaxis española, el queísmo ha sido un tsunami devastador. El primero agrega un «de» incorrecto entre el núcleo del predicado y su objeto directo: «Pienso de que habrá calor; relatan de que allí se aparece la Ciguanaba», etc. El segundo suprime el «de» (u otra preposición) necesario cuando precede a un objeto preposicional o antes de un modificador indirecto de sustantivo o adjetivo, por ejemplo: «Hablan que habrá frío; se convenció que ya no lloverá; tengo la esperanza que ya no haya temporales» También lo eliminan cuando se trata de verbos pronominales: «Se percató que había olvidado su sombrilla; se acordó que estaba anunciada una tormenta».

La forma de construir las oraciones anteriores sin dequeísmo es: «Pienso que habrá calor; relatan que allí se aparece la Ciguanaba. Siempre en esos casos el objeto directo puede conmutarse por «eso»: «Pienso eso; relatan eso». En cuanto a las que sufren de queísmo deberá decirse: «Hablan de que habrá frío; se convenció de que ya no lloverá; tengo la esperanza de que ya no haya temporales; se percató de que había olvidado su sombrilla; se acordó de que estaba anunciada una tormenta». Dichas oraciones con objetos preposicionales, modificadores indirectos y verbos pronominales, pueden conmutarse por «de eso». «Hablan de eso; se convenció de eso; tengo la esperanza de eso; se percató de eso; se acordó de eso». Con esa regla de conmutación aprendida en un libro del doctor Francisco Albizúrez Palma ya no hay equivocación posible.

A otra cosa, mariposa: Creía yo que ninguna persona letrada habla de «fuegos pirotécnicos», pues bien sabido es que «piro» es un elemento compositivo procedente del griego que significa «fuego». No obstante, recientemente leí en el titular de un periódico que los vecinos de cierta zona protestan porque se instalarán ventas de «fuegos pirotécnicos» en los alrededores. Ese es un horror viejo, al que con anterioridad me he referido, tan disparatado como «juegos artificiales», pues en ese caso se trata de «fuegos artificiales», fabricados con la técnica llamada pirotecnia, originada en el Celeste Imperio (China y antiguamente Sina) y luego mejorada al mezclar clorato de potasio y diversas sales metálicas a la pólvora para darles colorido. Los fuegos artificiales se usaron en China en las ceremonias religiosas para luego convertirse en juegos pirotécnicos populares.

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