Noticias del español

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| José Luis Perdomo
abc.es, España
Martes, 23 de febrero del 2010

PUNTO Y COMA

Internet ya tiene su primer gran damnificado, el punto y coma.


Amortizado en un guiñapo sin gracia, mueca burlona o mohín ramplón que igual sirve para negar que afirmar, y en claro desuso, este signo milenario aguarda su hora en el corredor de la muerte —de riguroso naranja— y de momento sólo lo salva en los teclados su disfraz carnavalesco. Él, que siempre fue tan emoticonoclasta…

Hace quince años encendías la caja tonta y sabías que lo que se emitía, interesante o no, estaba contado de forma correcta; podías comprar un diario y de paso aprender ortografía, o escuchar la radio a cualquier hora y enriquecer tu léxico. Ahora una retransmisión deportiva es un costillar de faltas, un debate es un asedio al diccionario y el presentador de moda puede tener las mismas miserias gramaticales que el común de los espectadores. Raro es que un adjetivo no suplante a un pronombre en los subtítulos.

Los medios tradicionales dejaron de ser un referente lingüístico hace tiempo; Internet ha acrecentado el problema. Los buscadores fomentan la cantidad, de modo que publicar con frecuencia se traduce en mejores posiciones en los resultados de búsqueda y, por tanto, mayores ingresos por publicidad. No importa tanto cómo se cuentan las historias como contar muchas y de forma inmediata. Publicar, afortunadamente, está al alcance de todos; pero ese cóctel de tumulto y prisas produce terabytes de información redundante y mal cosida que después el buscador no sabe ponderar.

Hay que tener contenido sobre el iPad, sobre Google Buzz… A fuerza de trabajar para los buscadores y sus turistas accidentales nos olvidamos continuamente de los únicos garantes de nuestro trabajo, los lectores reincidentes; como si Google fuese a durar toda la vida. Descuidamos la ortografía y la gramática; la semántica es algo de lo que una vez oímos hablar en un congreso. Y ocurre que poco a poco vamos olvidando el diptongo, la tilde diacrítica o el punto y coma en pos de la noticia de microondas.

El viernes pasado asistí a una tertulia en la Biblioteca de ABC en la que participaron, entre otros, los periodistas Enrique Meneses, Alfonso Armada y Borja Bergareche; se habló del nuevo papel de los medios tradicionales en Internet y de la necesidad de contar bien las historias. No se me ocurre un regalo mejor para los lectores que rescatar el punto y coma, darle un empleo digno y usarlo para contar historias, tristes o alegres, de días soleados o lluviosos, que enamoren a primera vista.

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