Noticias del español

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| Juan Infantes Sánchez
andaluciainformacion.es, España
Martes, 30 de junio del 2009

PERVERSIONES DEL LENGUAJE

No es la primera vez que me topo de frente con una retahíla de palabras escogidas por una mente inquieta que trata de hacernos caer en la cuenta de la importancia de salvar las barreras que en materia de género encuentra uno a lo largo y ancho de la vida, y en el caso concreto al que me refiero hoy, hasta en la propia lengua que usamos a diario se deslizan ideas discriminatorias que en algunos casos llegan a ser incluso ofensivas.


Y viene esto a cuento porque, en la permanente lucha por la equiparación de ambos sexos (masculino y femenino), algunas asociaciones de mujeres de nuestro país andan últimamente acercando hasta las aulas de nuestros jóvenes unos talleres o seminarios para tratar de mitigar los brotes de violencia de género que ya apuntan nuestros ciudadanos más noveles. Algo que por otra parte apoyo y aliento desde este otero privilegiado donde observo la actualidad semanal. Y entre esa labor está también la del lenguaje que usamos a diario.

Pues como les decía, en el propio lenguaje deslizamos, las más de las veces sin darnos cuenta, peligrosas discriminaciones. Y es fácil advertir una sonrisa cómplice cuando uno, si oye la palabra zorro piensa en el héroe justiciero; pero si oye zorra, piensa en 'puta'. O cuando se piensa uno referir a un hombre valiente y osado y usa el término aventurero. Pero qué pasa si decimos aventurera: pues que estaríamos seguramente otra vez en las mismas.

Y así, hagan ustedes mismo la prueba, hasta un sinfín de ejemplos como los que yo les propongo: cualquier, callejero, hombre público, hombre de la vida, etc.; y mentalmente —al nombrar el término en femenino— ya me dirán cuál es su opinión. Produce sonrojo ¿no?

Y si les digo atrevido, volverán a pensar en 'valiente' y 'osado'; pero si les digo atrevida, su mente les recordará una 'mujer insolente o mal educada'. Si les propongo el término soltero, mentalmente pensarán en un joven apuesto, codiciado, etc. Pero si me refiero a soltera, estarán ustedes imaginándose a una mujer fea, aburrida y que ya se le pasó el arroz. O no digamos ya del suegro, el padre político de uno; en contraposición al de suegra, ese personaje mitad bruja, mitad entrometida que alegra las vidas, sobre todo de los hombres…

Creo que ustedes mismos podrían hacer su propia lista de palabras que han ido engrosando nuestro idioma en igualdad de condiciones lingüísticas, es decir sin cargas morales adicionales, pero que el día a día y principalmente la mentalidad del ciudadano de a pie, las ha convertido en elementos de confrontación y discriminación. Podemos afirmar que el lenguaje no es sexista, sino el uso que de él se hace en un momento determinado.

Como bien se reconoce en el Manual de lenguaje no sexista editado por el Ayuntamiento de Málaga en el año 2002, «no hay que olvidar que la lengua evoluciona en cada época para responder a las necesidades de la comunidad que la utiliza, de ahí que en una sociedad como la nuestra, en la que se demanda una mayor igualdad entre los sexos, la lengua, como producto social, no sólo ha de reflejar esa igualdad, sino contribuir a ella».

Así que esta es nuestra pequeña contribución a ese esfuerzo conjunto y común que ha de desarrollar nuestra sociedad para que la lengua deje de ser utilizada como elemento discriminatorio o sexista. Creo que queda todavía trecho, pero la empresa bien vale la pena. ¿No creen?

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