Noticias del español

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| María Ángeles Sastre
El Norte de Castilla (España)
Sábado, 19 de mayo del 2007

PALABRAS CON DOS VARIANTES

En el nivel léxico se entiende por variante cada una de las diferentes formas con que se presenta una palabra. Así, las formas carné y carnet (adaptaciones gráficas de la voz francesa carnet) son variantes en español de una misma palabra, aunque la RAE, desde la 19ª edición del Diccionario de la lengua española (1970), propone solamente la primera. Carnet lo registran solamente tres ediciones del Diccionario académico: la de 1927, la de 1936 y la de 1950.


En un examen somero de los diccionarios —que cualquiera de ustedes puede realizar— llama la atención la cantidad de palabras con dos o más variantes registradas, tanto en lo que respecta al nivel fónico (me refiero a palabras con doble acentuación, como isóbara o isobara, dinamo o dínamo, icono o ícono, de las que nos ocuparemos próximamente en esta sección) como en lo referente a variantes propiamente dichas, es decir, formas distintas de una palabra.

Y no me refiero a ejemplos como radio / arradio, moto / amoto, rascar / arrascar, en los que las formas estándares (radio, moto y rascar) se oponen a las vulgares e incorrectas (arradio, amoto y arrascar), no registradas en el Diccionario académico.

A continuación ofrecemos algunos ejemplos:

Una persona que habla demasiado y que, por indiscreción, cuenta cosas que no debería contar, es —indistintamente— un bocaza o un bocazas. En este caso el Diccionario académico registra las dos variantes en una sola entrada (s.v. bocaza o bocazas). Como sinónimo de bocazas en muchos contextos puede funcionar boceras, aunque los diccionarios añaden al rasgo semántico 'que habla más de lo que considera prudente y oportuno' el rasgo 'persona presumida y fanfarrona', de ahí que no funcionen como sinónimos en todos los contextos. También boceras es un ejemplo de palabra con dos variantes, pero en este caso la variación afecta solamente a la escritura: boceras y voceras.

El caso de bodrio y brodio es distinto. Entre las acepciones de esta palabra figuran: a) la sopa o guiso hecho de sobras que se daba a los pobres a las puertas de algunos conventos; b) el guiso mal aderezado; c) la mezcla de sangre de cerdo y cebolla con que se embuten las morcillas (también denominada mondongo); y d) cosa mal hecha, desordenada, aburrida o de mal gusto.

En los diccionarios no figuran dos acepciones, muy comunes al menos en la provincia de Valladolid, que se refieren a 'los restos o al desperdicio de algo' (los trozos de tela que sobran después de la confección de una prenda y que no son aprovechables, lo que tiramos a la basura tras limpiar las verduras o el pescado…) y a 'trastos o cosas inservibles'. Bodrio figura como el término estándar o común, mientras que bajo la entrada brodio aparece la marca 'desusado' (desus.).

De los pares que hemos revisado hoy, es el único en el que se registra una marca. No obstante lo desusado del término, brodio es la única forma utilizada en muchos pueblos del sur de la provincia de Valladolid, tanto para las acepciones registradas en la mayoría de los diccionarios, como para las otras dos ('restos' y 'trastos') que no aparecen documentadas en ningún diccionario.

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