Noticias del español

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| hank66
www.soitu.es, España
Viernes, 28 de noviembre del 2008

¿MULTAS A LOS PERIODISTAS POR HABLAR O ESCRIBIR MAL? MEJOR NO MENEALLO…

Hece poco fue noticia la proposición, por parte del presidente de la sección filológica del Instituto de Estudios Catalanes, de sanciones y traslados para los periodistas que hablaran o escribieran mal el catalán. Me pregunto qué pasaría si dicha propuesta se extendiera a los periodistas de toda España.


No me imagino yo a mi admirado Fernando Lázaro Carreter, ilustre filólogo y director de la Real Academia Española de la lengua desde 1992 hasta 1998, simpatizando con la política lingüística de la Generalitat Catalana (proposición de la cual se desdijo a los pocos días ante el revuelo levantado) pero no me produciría la menor sorpresa ver al ilustre autor de los libros de texto de Lengua de mi niñez sonriendo de manera irónica ante tal noticia. Es muy posible que pensara lo mismo que yo: «Si esas sanciones se ampliaran al resto de España, nos quedaríamos sin periodistas, o los que quedaran se arruinarían pagando multas». Don Fernando intentó, lamentablemente sin éxito, hacer ver a los periodistas españoles, tanto de prensa como de radio y televisión, los puyazos inmisericordes a que sometían a la lengua española.

Sus dos libros El dardo en la palabra y Nuevo dardo en la palabra deberían ser de lectura obligatoria en todas las facultades de Periodismo. Esté donde esté, maestro, lamento decirle que su amado idioma agoniza en manos de los que teóricamente deberían mimarlo y cuidarlo más, esto es, los que tienen como oficio informarnos de la actualidad y de los sucesos que acontecen en el mundo.

Éstos, precisamente éstos, que deberían desvivirse por proteger su idioma, lo prostituyen, lo maltratan, lo siembran de extranjerismos en un pedante intento de «modernizarlo», traduciendo erróneamente expresiones de otros idiomas. Sí, don Fernando, le seguirían pitando los oidos cuando escuchara usted expresiones como: «El Real Madrid venció por un pírrico 1 a 0» ¡Cuánta cultura, qué bonito queda el adjetivo pírrico! Lástima que no sepamos que dicho adjetivo se aplica a 'una victoria conseguida a base de fuertes pérdidas popias'. Pirro fue un rey de Epiro que entró en conflicto con la Roma republicana, a los que venció en 280 A.C y 279 A.C., con tales pérdidas humanas que le hicieron exclamar: «Otra victoria como ésta y estoy perdido», tras lo cual firmó la paz con Roma y se retiró prudentemente a sus territorios. Señores, el Real Madrid ganó al Recreativo de Huelva por 1 a 0, se apuntó los tres puntos en su marcador y el equipo quedó en buenas condiciones para seguir compitiendo con posibilidades de éxito en la Liga. ¿Dónde está la victoria pírrica?

También creo que Don Fernando se atragantaría, como un servidor en la tarde de ayer, si pudiera escuchar la presentación de la animosa presentadora de un programa de sucesos. Según la presentadora, un equipo del programa, deseoso de mostrar al país el método de trabajo de los forenses de la policía, se había infiltrado dentro de un equipo de los citados especialistas. A continuación, se ve a un médico forense explicar a la cámara su metodología de trabajo, las herramientas que usaban, los equipos de que disponían, todo ante la atenta mirada de los infiltrados, a los que supongo cámara en ristre filmando todas las explicaciones. Corro al diccionario de la Real Academia Española de la lengua, escribo infiltrado y me sale ésto: 'Introducirse en un partido, corporación, medio social, etc., con propósito de espionaje, propaganda o sabotaje'. O sea, que la televisión envía a un equipo para espiar y/o sabotear el trabajo de los honrados médicos forenses, que son tan tontos que no se dan cuenta de las auténcias intenciones de los infiltrados y les muestran confiadamente sus secretillos.

Remito al amable e hipotético lector del presente artículo a los dos libros de don Fernado anteriormente citados para maravillarse ante las múltiples agresiones al lenguaje por parte de quienes deberían velar por él. Pero, no contentos con su propia dejadez, ofrecen la formidable plataforma que supone la televisión para que plumillas de la llamada «prensa rosa», ex parejas de famosos, fulanas y macarras cuyo único logro en la vida ha sido holgazanear durante semanas en una casa de mentira espiados por millones de enfermos, hagan gala de su absoluta incapacidad de hilvanar un discurso coherente de más de dos frases. Todo ello, por supuesto, subrayado por los mensajitos trufados de faltas y palabras «abreviadas» que envía la gente desde sus casas por teléfono móvil, jaleando al chulito o al pendón de turno, o saludando a su churri: «Soraya, t kro» o «Kiko valla sinberguenza», Todos contentos, los telespectadores satisfechos de que durante unos segundos España entera haya visto lo burros que son, y los directivos frotándose las manos mientras calculan la pasta que les dejan los mensajitos de los catetos.

Y hoy, mientras me documentaba para escribir sobre estas incorrecciones, en la versión digital de un conocido periódico catalán leo este comentario de dicha noticia: «El catalán NO lo necesito el inglés SI. Claro que si quisiera ser funcionario de la *Genialidad* de Cataluña entonces en 2 meses lo escribo. De mientras aprendo cosas más útiles para el mundo laboral……como todos».

En fin, espero que sean benevolentes con mi indignación. De mientras, yo voy a suicidarme. ¡Espéreme, don Fernando!

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