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| Fuente: Télam
Corrientes Online - Corrientes, Argentina
Lunes, 6 de agosto del 2007

MUJERES, GRAMÁTICA Y PODER: ¿PRESIDENTA, JUEZA O MINISTRA?

Expertos en linguística debaten sobre el uso de las palabritas en cuestión. Muchas veces cometemos errores, claro que por estos días, cuando la probabilidad de la primera magistratura sea ejercida por una mujer, lleva a plantearse cuál será la expresión correcta.


Aquí las diferentes visiones: los puristas prefieren inclinarse por lo primero, el feminismo por lo segundo y la Real Academia Española (RAE) contempla ambas opciones («presidenta: mujer que preside/ presidente/ jefa de estado»).

Curiosamente y, no tanto, la Constitución Nacional ignora el género femenino en ese rol: «El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de presidente de la Nación Argentina», dice el artículo 87, sin aludir a la posibilidad de su desempeño por una ciudadana.

Remontándonos al origen de la palabrita en cuestión, «presidente» viene del latín prae sedere que significa 'quien se sienta al frente' y se aplica a ambos sexos. En 1974, cuando María Estela Martínez de Perón llegó a la presidencia, se decidió denominarla «señora presidente», alegando que «presidenta» resultaba tan incorrecto como «estudianta».

«Presidenta» —término amado por las feministas— recién fue admitido por la RAE en 1984, pero la forma más pura sigue siendo «la presidente», en función de que la terminación 'e' es neutra y a que el artículo le da el género, como pasa con el/la paciente.

Otros cargos

En el caso del término «ministro», se debe a que en el pasado sólo los hombres ministraban desde los puestos públicos, y luego se argumentó que la masculinidad del cargo obligaba a la mujer que lo ejerciera, a ser «la ministro». Pero en «Cosas del idioma», el lingüista Avelino Herrero Mayor sostenía hace más de 40 años —cuando la Academia aun no la había aceptado— que «según se deduce de su origen y significado, la palabra ministra se adapta hoy a la forma femenina».

Herrero Mayor abominaba en cambio de «jueza» —tenida en aquel tiempo por expresión correcta— porque a su juicio sonaba tan despectivo como decir «ministrila»; y propugnaba su reemplazo por «la juez», como sucede con «la fiscal» y «la litigante».

«La letra "a" no es vocala (sino vocal) —explicaba— ni tampoco lo es el miembro femenino de una junta consultiva. Por idéntica razón no se usa bachillera. La RAE no tardó en darle la razón: "Ha de decirse el juez para el masculino y la juez para el femenino" porque "el vocablo juez, en lo que se refiere al género, es común de dos", convino en 1960. Pero la RAE se desdijo en 1992, cuando incorporó "jueza" en su primera acepción como 'mujer que desempeña el cargo de juez' y para la segunda, 'mujer del juez'».

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