Noticias del español

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| Luz Nereida Pérez
Claridad (Puerto Rico)
Del 2 al 8 de marzo del 2006

MILLARDOS

¿Sabía usted que la traducción del vocablo de uso común en los Estados Unidos billion, no es billón? ¿Alguna vez ha curioseado los diccionarios en torno a esto? Pues, si no lo ha hecho, sepa que alrededor suyo se ha desatado una polémica de opiniones en torno al tema que va desde lo serio hasta lo jocoso, desde el apoyo incondicional a una nueva palabra para traducir los dichosos billions de EUA hasta la más severa censura.


La autoridad académica que hasta su última edición (Diccionario de la Real Academia Española, 2001) ha sido considerada la normativa léxica del español -hoy también se debate si más bien no es un diccionario de uso- define el vocablo billón -procedente del francés billion- como «un millón de millones, que se expresa por la unidad seguida de doce ceros». El recién publicado Diccionario panhispánico de dudas emitido por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española en el inciso dedicado al billón, acota que: «Es inaceptable su empleo en español con el sentido de 'mil millones', que es el que tiene la palabra «billion» en el inglés americano. Para este último sentido, debe emplearse la voz millardo, procedente también del francés, o la equivalencia española 'mil millones'». Al cotejar la voz millardo, en la misma fuente se señala que: «Es voz de reciente incorporación al español, cuyo uso es recomendable para desterrar el empleo de la palabra 'billón' con este sentido [mil millones], calco rechazable del inglés americano y que puede dar lugar a peligrosas confusiones». De igual modo, apoya su uso el Diccionario de uso del español actual Clave, en el que, al final del inciso dedicado al vocablo billón, se señala que: «Su uso con el significado de 'mil millones' es un anglicismo innecesario, y debe sustituirse por millardo».

El Libro de Estilo del periódico español El País, por su parte, rechaza el empleo del vocablo millardo aludiendo a su vez al origen de su inclusión en los diccionarios en la persona del académico y Presidente de Venezuela Rafael Caldera, quien inicialmente propuso el uso de este sustantivo masculino. Señala esta fuente que en sus tiempos en la presidencia del hermano país hispanoamericano, Caldera empleó el término en sus discursos, lo cual le hizo objeto de chistes populares y de caricaturas en la prensa venezolana. Señalan igualmente que no es voz de tradición en el español y recomiendan a sus periodistas el empleo de la frase «mil millones», o «miles de millones» para su plural.

A esta opinión se une la del actual director de la Agencia Efe de Noticias, Álex Grijelmo, quien en su libro La punta de la lengua -recientemente reseñado en este espacio «Hablemos español»- critica adversamente su uso. Bajo la sección que Grijelmo titula «Politiquismos», apoya el empleo de la frase 'mil millones' y denomina al millardo como palabra chocante por su falta de tradición en el habla española. Finaliza el tema con su nota de humor al afirmar que eso de millardo suena despectivo y es como decir me importa un millardo.

Sin embargo, cuando acudimos a los buscadores en la Internet, nos arrojan 57,700 entradas que contienen el vocablo millardo. En su mayor parte las alusiones son a titulares o contenidos de partes noticiosos publicados en diarios de América, principalmente de Venezuela. En cuanto a los comentarios en torno al empleo del vocablo, algunas de las fuentes en la red internacional de informática indican que su adopción y aplicación no ha sido exitosa a pesar de la aprobación por parte de la Real Academia de la Lengua Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española a la propuesta de la Academia Venezolana de la Lengua, hecha para el año 1995. La intención de afirmación y defensa de los valores hispanoamericanos frente a la incontenible invasión del inglés, los productos, el dinero y la prepotencia intervencionista yanqui es indudablemente encomiable, aunque se defiende la cultura nuestra de igual modo mediante el uso de los sugeridos 'miles de millones'. El valor del billion como mil millones responde al empleo de lo denominado como escala corta de numeración, que es de uso por los países de habla inglesa, los rusos, griegos y en el país americano Brasil.

Sin embargo, a pesar de la bendición del empleo de la voz millardo por parte de diccionarios y académicos, son más las maldiciones y condenas que las bendiciones. A Grijelmo, como hemos indicado, le importa un millardo el uso del vocablo y prefiere los miles de millones. El español Antonio Burgos, en su espacio periodístico Antología de recuadros, se mofa humorísticamente del uso del millardo, aludiendo a que tiene nombre de poeta de la generación de '27 -Millardo Diego, inventa-; de actor de teatro -Millardo Malla-; de grupo teatral -Los Millardos-; de poeta modernista francés si es pronunciado como voz aguda -Millardó- y hasta de novillero -Millardo de Antequera-.

Aquí, por nuestra parte, nos limitamos a traer los argumentos en pro y en contra de los millardos, aunque definitivamente, sea del modo que sea, no debemos bajar una vez más la cabeza ante la prepotencia gringa aceptando que nos impongan el novel valor concedido a sus tan codiciados y tan sangrantes billions, ignorando olímpicamente el valor original de tradición europea e hispanoamericana. Después de todo, no sólo somos más en número, sino también los descendientes directos de los «descubridores» -aunque a veces no valga el proclamarlo con orgullo-. A los lectores y lectoras que semanalmente nos honran con la lectura de este espacio, les dejamos en libertad de emitir sus opiniones.

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