Noticias del español

| | | | |

| Víctor M. Amela. Barcelona. La Vanguardia y Clarín
Martes, 7 de febrero del 2006

«MILES DE LENGUAS ESTÁN DESAPARECIENDO DEL PLANETA»

Aún se hablan en el mundo unas 6.000 lenguas. Pero muchas están en peligro. Según el investigador Mark Abley, es por la TV, el inglés y otras lenguas fuertes.


Mark Abley, periodista canadiense, poeta y escritor, es autor de Aquí se habla, un libro que acaba de publicarse en España y que escribió luego de años de trabajo, viajes y una laboriosa tarea de documentación. En él, se aventura donde los lingüistas, no llegan: investiga las situaciones individuales y colectivas que hay detrás de un idioma que está a punto de desaparecer. Su conclusión final es por cierto dramática: «Durante las dos próximas generaciones, la mayor parte de las cerca de 6.000 lenguas que aún se hablan en el mundo desaparecerán».

¿Cuántas lenguas se hablan hoy en la Tierra?

—Unas 5.500, según un criterio estricto, y unas 6.800, con un criterio más laxo (y aquí se computaría el valenciano, por ejemplo). Pero lo cierto es que cada año son menos.

¿Por qué?

—Al igual que se sabe que miles de especies animales están desapareciendo del planeta, miles de lenguas están extinguiéndose.

¿Y quién es el agente exterminador?

—Depende: lenguas fuertes como el español, el chino, el ruso… La globalización del inglés… La expansión de la televisión…

La televisión, ¿asesina de lenguas?

—«La televisión es el gas venenoso cultural», me ha dicho un lingüista. El declive de la lengua mohawk (en Canadá) se aceleró en los años 60, cuando dejaban encendido el televisor y los niños iban oyendo el inglés…

Aldea global, ¿lengua global?

—El aislamiento favoreció la diferenciación de lenguas. El inglés llegó a Nueva Zelanda hace sólo 200 años, y tiene ya acento propio: si quedase aislada, en 200 años evolucionaría hacia una lengua diferenciada.

Por tanto, si crece la intercomunicación planetaria, crece también la uniformización…

—Eso parece: se especula con que hace unos dos mil o tres mil años se hablaban en el mundo unas 10.000 lenguas.

Y con mucha menos gente… ¡Qué Babel!

—Qué diversidad, ¡qué riqueza! Porque cada lengua entraña una visión del mundo singular, única. Así, cada vez que una lengua desaparece…, la humanidad se empobrece.

¿Qué lengua es la más vieja del mundo?

— El euskera (vasco). Hace más de tres mil años se hablaba ya en amplias zonas de la península Ibérica, antes de la llegada de los celtas.

¿Y qué lengua tiene más hablantes?

—Como lengua materna, el chino: 1.200 millones de personas. Como lengua aprendida, el inglés: 2.000 millones de personas (de éstas, es lengua materna para 400 millones).

¿Y cuál es la lengua con menos hablantes?

—El mati ke, en una zona costera del norte de Australia. Cuando estuve allí, en el 2001, quedaban sólo tres hablantes. Hoy, no sé…

¡Tres hablantes!

—Sí: un abuelo, su hermana y un tercero.

Es triste, ¿no?

—Sí… Y en 1980 murió una anciana que era la última persona que hablaba tagish, una lengua nativa del norte de Canadá…

Un hablante solo ¡es ya lengua muerta!

—Hombre, podríamos grabarle, conservar la lengua, algún día recuperarla…

¿Como en un Jurassic Park lingüístico?

—La verdad es que jamás ha sucedido… Sí es muy curiosa la historia de aquella lengua hablada sólo por un loro del Amazonas…

¿Un loro? ¡Cuéntemela!

—El explorador Alexander von Humboldt, hace 200 años, cerca del Orinoco, halló un pueblo extinguido por enfermedades, del que quedaba un montón de esqueletos preservados azarosamente por resinas. Siguió avanzando y se topó con otro pueblo…

¿Y dónde está el loro?

—Ya va: esos indígenas le mostraron un loro parlanchín, pero en una lengua que no entendían. Lo habían hallado cerca del pueblo extinguido: ¡era el único hablante de la lengua que habían habl! ado aquellos esqueletos!

¿Qué lengua le parece más fascinante?

—Lo que me fascina a mí es la facultad de ciertas lenguas de acumular conceptos en una sola palabra: gobray, en lengua boro, significa «caerse a un pozo por despiste»; onsra significa «amar por última vez».

¿Hay lenguas intraducibles?

—Hay conceptos intraducibles. De hecho, ¿es la poesía verdaderamente traducible? Costó entender el hixkaryana, hasta que en 1970 se vio que ¡ponía delante el objeto, seguido del verbo y, al final, el sujeto!

En Europa, ¿hay lenguas en terapia intensiva?

—El occitano-provenzal, el bretón, el gaélico, el escocés, el romanche, el manx…

¿Manx?

—Es el gaélico de la isla de Man.

¿Y el catalán, qué?

—Tiene buena salud, y pervivirá mientras los catalanes se sientan felices de hablarlo.

Un idioma hablado solo por dos ancianos

Dos ancianos octogenarios, Manuel e Isidro, son los últimos hablantes fluidos de ayapaneco, en la región mexicana de Tabasco, una de las 25 lenguas en riesgo de desaparición en México. Junto a ellos, otras cuatro personas en su comunidad son hablantes pasivos; es decir, comprenden y hablan muy poco de ayapaneco, una lengua que carece por completo de gramática y sobre la que hay pocos estudios académicos para tratar de preservarla.

En México hay 150 lenguas indígenas, según los estudios del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), según dijo su director, Fernando Nava, en una entrevista con la agencia Efe. Cifras oficiales indican que en México 13,2 millones de los 106 millones de habitantes son indígenas; es decir, casi una de cada ocho personas, de los cuales una gran mayoría conserva sus costumbres y lenguajes. A pesar del gran número de indígenas, 25 lenguas corren el riesgo de perderse para siempre porque su número de hablantes decrece cada año, al punto que se tienen registrados 141 hablantes de pápago y 458 hablantes de seri (ambos en Sonora), 201 de lengua paipai, 243 de kumiai, 52 hablantes de kiliwa (en Baja California) y 635 de lacandón (Chiapas), que lo usan en su mayoría de forma no fluida.

Nava lamentó que los conquistadores y colonizadores españoles no tuvieran más sensibilidad con las lenguas indígenas, si bien reconoció que existen trabajos del siglo XVI que permitieron que el mixteco y el náhuatl tuvieran una gramática, incluso primero que el inglés. «Se sabe que ya entrado el período colonial hubo cátedras de otomí y náhuatl en la universidad nacional, pero hacia el siglo XIX se agudizó el desinterés y la polaridad entre los criollos que demandaban la independencia de España», explicó.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: