Noticias del español

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| José Cano Brustenga
laverdad.es, España
Miércoles, 18 de julio del 2007

MENOSPRECIO AL ESPAÑOL

De la prensa: Finiquitada la temporada, el jugador hizo out hacia Ourense para, fundiendo el pack que le regalaron, fundir el fin de semana en un resort con spa. Dedicaría parte de su relay, para hacer trecking con una mountain bike que le prestarían en el hotel. Descansaba viendo la TV, y oyó como los gays habían celebrado su fiesta. Él no tenía ganas. Su temporada ha sido dura, se dedicó full time al club, participó en algunas eliminatorias de la Champions League y, como el crack que es, lo llaman como imprescindible a participar en la America´s Cup. Por algo está fashion ¿Entienden?


En otro periódico, sobre lo mismo: Acabada la temporada, el jugador viajó a Orense, utilizando el paquete de viaje que le regalaron, para pasar el fin de semana en un hotel con balneario. Aprovechó su tiempo libre para hacer alguna caminata con una bicicleta de montaña que le prestaron en el hotel. Mientras se relajaba viendo la TV, se enteró de cómo los homosexuales habían celebrado su fiesta. Él no tenia ganas de fiestas, porque su temporada había sido dura, trabajando intensamente con su equipo, y jugando en algunas eliminatorias de la Copa de Campeones. Además, como lo consideran un jugador muy importante, su país le ha convocado como imprescindible para participar en la Copa América. Consecuencias lógicas de quien está de moda y es famoso.

Seguramente esta segunda versión resulte más comprensible para algunos. Bienvenidos los nuevos vocablos, vengan de donde vengan, si enriquecen nuestra lengua, aportando nociones nuevas. Pero utilizar palabras raras cuando en español ya disponemos de vocablos que dicen lo mismo es, cuando menos, un sinsentido. Ya expresé alguna vez las ventajas de hablar en román paladino, cual suele el pueblo hablar a su vecino. Que te entienden.

Tanto preocuparnos por la invasión de lenguas de otras comunidades, por menospreciar el castellano, y dejamos correr graciosamente estas modas, adoptadas muchas veces solo por deslumbrar, o hijas de un servilismo tonto hacia quienes defienden intereses ajenos, y que suponen el empobrecimiento de nuestro idioma a favor de otras lenguas extranjeras.

Además, el calamitoso uso de concordancias y tiempos verbales, y el reducido vocabulario (muy pobre) que predomina entre el mundo joven, no augura ese esplendor del español que la Real Academia predica, no sé si con lentitud y atraso. Todo eso ayuda al deterioro de una de las lenguas más hermosas, hablada mundialmente. Evitémoslo.

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