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| Alexis Márquez Rodríguez
Tal Cual (Venezuela)
Martes, 21 de febrero del 2006

MAYÚSCULAS (I)

Con frecuencia leemos textos, sobre todo periodísticos, donde se hace un uso impropio de las letras mayúsculas. Recientemente me llegó un excelente artículo, escrito por un talentoso ingeniero, donde comprueba lo utópico del proyectado gasducto entre Venezuela y Argentina. Con un razonamiento impecable, más cifras difícilmente desmentibles, se muestra allí la inviabilidad del proyecto, y, lo que es peor, lo perjudicial que sería para la economía venezolana si llegara a construirse. Pues bien, cada vez que en ese artículo, y son muchas, se nombra la palabra gasducto, se escribe con mayúscula.


Es común, igualmente, que se escriban también con mayúscula los gentilicios: Venezolano, Colombiano, Europeo, Caraqueño, etc. Quizás esto último sea por influencia de la mayúscula de los nombres de ciudades y países, que la llevan como inicial por ser nombres propios, lo que no son los gentilicios que de ellos se derivan.

Conviene que quienes escriban para el público tengan a la mano las normas ortográficas del Castellano, publicadas en el libro Ortografía de la lengua española (1999), edición de la Real Academia Española y la Editorial Espasa.

Allí podrán ver, por ejemplo, que los gentilicios no llevan inicial mayúscula. Tampoco van con mayúscula los días de la semana ni los meses del año. Pero sí la llevan, como bien se sabe, la primera palabra de un párrafo y la que sigue a un punto. Igualmente la primera palabra después de los dos puntos correspondientes a la fórmula de saludo o cortesía de una carta, por ejemplo: «Querido amigo: Te escribo para, después de saludarte, pedirte un pequeño favor» (En este caso generalmente el saludo y el comienzo del texto van en líneas separadas).

También llevan mayúscula inicial los nombres propios de persona, incluso apellidos (Pedro, María, José Antonio, González, Ruiz), de animales (Rocinante; Babieca; la vaca Mariposa; Sultán, el perro del vecino) o de objetos inanimados (Excalibur, la famosa espada en la piedra de la leyenda del rey Arturo; Tizona y Colada, las espadas del Cid). Así mismo los nombres propios geográficos (América, Caracas, Europa, Suráfrica). Igualmente los hipocorísticos (Pepe, Paco, Perucho, Cuca, Marucha) y los apodos (Libertador, El Bosco, el Manco de Lepanto, el Mocho Hernández).

Van también con mayúscula los artículos que forman parte de un nombre geográfico: El Tocuyo, El Cairo, La Grita, El Tigre, La Habana, El Salvador, Los Roques, pero no los que, por costumbre, suelen acompañar nombres geográficos sin formar parte de estos: el Perú, el Brasil, la América, la Argentina, la India, los Estados Unidos.

También llevan mayúscula inicial los nombres de constelaciones, estrellas, planetas o astros nombrados en abstracto: la Osa Mayor, la constelación de Orión, la Vía Láctea, los habitantes de la Tierra, la Luna es el único satélite natural de la Tierra, el Sol es el centro del sistema solar. En cambio, van con minúscula cuando no se toman en abstracto: «Aquí hay mucha tierra ociosa»; «Vamos a tomar el sol»; «Me gustan las noches de luna».

Llevan mayúscula los signos del Zodíaco (este va con mayúscula) tomados en abstracto: «Algunos de los signos del Zodíaco son Aries, Capricornio, Libra». Pero van con minúscula cuando se aplican a determinadas personas: «Yo soy aries», «Ella es libra»; «Fulana es virgo».

Asimismo, considerados en abstracto los puntos cardinales van con mayúscula: «La brújula apunta al Norte»; «Íbamos rumbo al Sur»; «Ese pueblo queda en Oriente». Pero van con minúscula cuando se trata de aplicaciones específicas: «Recorrimos todo el sur de España»; «La Urbanización Altamira queda al noreste».

Por cierto que el DRAE sólo registra las palabras gasoducto y gaseoducto, y no gasducto. Pero no hay ningún impedimento para que se use esta, perfectamente formada según las normas de composición de palabras del Castellano.

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