Noticias del español

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Antonio Astorga

www.abc.es

Miércoles, 22 de febrero del 2012

Los guardianes del idioma español


Olimpia Andrés, Gabino Ramos y Manuel Seco llevan más de medio siglo velando por el buen uso del castellano con una obra de referencia, imprescindible, sobre el testimonio real de uso del idioma. Desde las novelas al listín telefónico completo...


El Diccionario del español actual (Aguilar lexicografía) se propone inventariar el léxico que se usa, no solo el que se debe usar. Sus 4.600 páginas están construidos sobre una gran base documental basada en textos reales de la lengua española no anteriores a la segunda mitad del siglo XX. «En ellos se registra el testimonio auténtico de las palabras usadas por los españoles a lo largo del último medio siglo; es decir, las utilizadas por todas las generaciones que están vivas en el momento de publicarse el diccionario», apuntan los tres paladines del español, Olimpia Andrés, Gabino Ramos y Manuel Seco, vigías y excelsos guardianes que se han dejado literalmente las cejas, las pestañas, la vista y la piel en cazar al vuelo toda palabra sospechosa.

 

Este Diccionario ha prescindido de toda fuente lexicográfica, y establece así su propio catálogo léxico a partir de una realidad comprobada del uso del idioma. Todos los testimonios de la utilización de esas palabras proceden (salvo contadísimos casos) de la lengua escrita; no se acopian ejemplos orales. Las citas con las que Olimpia Andrés, Gabino Ramos y Manuel Seco han construido su fichero se han tomado, selectivamente, de las publicaciones más variadas desde 1955 hasta el día de hoy. Han sido examinados más de 2.200 libros e impresos varios, así como muchos miles de números de más de 400 publicaciones periódicas. De la Literatura se han atendido las manifestaciones más «sociales» —como la narrativa y el teatro—, y se ha prescindido de las más «individuales: la poesía». Se trata, pues, de un Diccionario sobre el buen uso del español, que incorpora toda referencia que aparezca incluso «en la guía de teléfonos».

 

Sueños de celtas

La nueva y segunda versión del Diccionario del español actual reemplaza a la aparecida en 1999, incluye 8.000 artículos y 57.000 acepciones nuevas. «Esto no para. Estamos siempre atentos a las palabras nuevas y a los giros nuevos», explica Olimpia Andrés, que nos explica cómo anota cada palabra cuando viaja en autobús o en el metro. Con un simple lápiz. Le preguntamos qué libro lleva en su bolso. Lo abre y nos muestra El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa, «que marco con señales y puntitos en lápiz al lado de cada frase para trabajar sobre esas palabras marcadas, que se quedan en cuarentena hasta ver si uso se difunde de manera generalizada».

 

Una de las grandes fuentes de documentación del Diccionario del español actual es la prensa escrita, «por el lugar central que ocupa en la vida de la sociedad». Un setenta por ciento de los ficheros se alimenta del papel periódico, y «dentro de ella se prestó especial atención a los diarios nacionales y a las revistas de información general, aunque sin omitir una sensible presencia de los periódicos regionales y una cierta representación de publicaciones especializadas», señala Gabino Ramos.

 

Uno de los grandes fallos del idioma es el dequeísmo o la supresión de la preposición de antes del que

¿Cuáles son los principales fallos del idioma español? Los tres expertos en la materia lingüística enumeran: «Los errores gramaticales, las confusiones, el omnipresente dequeísmo o la supresión de la preposición de antes del que, utilizada tanto por Mario Vargas Llosa como por el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. «Pero el que esté libre de pecado, que tire la primera palabra o piedra», ironizan con sonoridad bíblica.

 

Sobre el lenguaje de los «sms» y el que se emplea en webs y redes sociales, con nuevos usos de la K o la h, estos tres eximios expertos aseguran que se debe «a la rebeldía juvenil». «Es más peligroso, —advierten— el lenguaje que utilizan ciertos presentadores de radio y televisión porque son vistos o escuchados por millones de personas. Ellos sí que pueden estropear el idioma», considera Manuel Seco.

 

El listín telefónico, de pe a pa

Como todos los diccionarios llamados «generales», el Diccionario del español actual es «inevitablemente selectivo, sin renunciar por ello a ser extenso», concede Olimpia Andrés. «Aspiramos aquí a registrar el uso real comprobado de una lengua en un espacio y en un periodo dado». Las 83.000 entradas del Diccionario del español actual representan, según la documentación de nuestros tres grandes paladines del idioma, el léxico usado en España correspondiente a un estado presente de nuestra lengua cuyo punto de arranque es la mitad del siglo XX.

 

¿Por qué ese punto de arranque y no otro? Lo explica Manuel Seco: «Muchas personas vivas en la actualidad ya vivían en aquel momento; y muchas personas desaparecidas en el último medio siglo han actuado, hablado, escrito haciendo sentir su presencia, como partícipes de la misma sociedad y de la misma lengua, a muchas personas que ahora son jóvenes. El contacto entre las generaciones que han vivido a lo largo de estas cinco décadas y las que viven ahora, reflejado en el cuerpo de nuestra obra, justifica con exactitud su apellido de actual y su condición de primer diccionario sincrónico de nuestra lengua».

 

Por lo tanto, antes de incorporar una palabra al Diccionario del español actual, Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos se han «pateado» periódicos, textos literarios, el Boletín Oficial del Estado o el listín telefónico de profesiones, que don Gabino Ramos se ha leído de «pe a pa». Larga vida al Diccionario del español actual y a sus tres sublimes y precisos paladines.

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