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| Agencia EFE

Los alumnos de español en Portugal se cuadruplican en tres años

El número de alumnos portugueses que estudian español se ha cuadruplicado prácticamente en tres años, al pasar de 13.993 en el curso 2006-2007 a los actuales 49.873, según informaron a Efe fuentes del Ministerio de Educación luso.

El interés por la lengua de Cervantes entre los estudiantes portugueses está en franca expansión desde el año 2005, cuándo contaba apenas con 5.267 alumnos.

Desde entonces, el crecimiento mantiene una cifra cercana al cien por cien por curso y cada año lectivo el número de estudiantes que optan por el español como segundo idioma extranjero prácticamente se duplica.

De acuerdo con la legislación portuguesa sobre enseñanza, la elección del segundo idioma extranjero es libre y, desde el 2007, el español ha superado al francés como opción entre los alumnos de secundaria y sigue, aunque a mucha distancia, al inglés, asignatura obligatoria.

Según los últimos datos que el ministerio ha facilitado a Efe, el número de inscritos en el aprendizaje de español se amplía de forma notable también entre los alumnos de la enseñanza básica.

En el curso 2006-2007, los estudiantes de castellano en el sistema básico sumaban 10.905 mientras en el actual ya eran 36.662.

La creciente demanda de clases de castellano ha generado una carencia de profesores especializados que obligó al Ministerio de Educación a abrir una oposición en abril de este año para cubrir 220 nuevas plazas.

Este proceso ha resultado polémico porque ante la falta de profesionales el ministerio optó por modificar las requisitos y permitió la inscripción de profesores de otras lenguas que pudieran demostrar conocimientos adecuados de español.

La medida motivó una campaña de protestas de los docentes tradicionales de castellano, agrupados en la Asociación Portuguesa de Profesores de Español (APPELE) que también cuenta con miembros españoles.

«El Ministerio de Educación fue avisado en diversas ocasiones sobre la situación y no hizo nada, pero ahora intenta remediar la carencia de profesores rebajando el nivel de exigencia», argumenta la organización en un documento sobre su postura.

«No es lo mismo saber un idioma que tener calificación para enseñarlo», sentencia José Boal, presidente de la asociación, aunque la tesis del Ministerio es que las habilitaciones solicitadas a los aspirantes son adecuadas para garantizar su labor docente. (Efe)

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