Noticias del español

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| Magí Camps
lavanguardia.es, España
Lunes, 14 de diciembre del 2009

LETRA PEQUEÑA: TRABAJAR HASTA EMBORRACHARSE

Algunos sindicalistas quieren ayudar al trabajador reclamando «la jornada de 35 horas»


Uno de los boleros que popularizó Armando Manzanero fue aquel que decía que «las semanas tienen más de siete días» (Contigo aprendí).Y los Beatles cantaban Eight days a week (ocho días a la semana), o eso decían que trabajaba su personaje. También están los que trabajan más horas que un reloj y los que no consiguen completar todas sus obligaciones y necesitarían días de 27 horas.

En el caso de Manzanero, hallar a la pareja perfecta conlleva hacer mayores las contadas alegrías y alargar las semanas a discreción. El ejemplo del cuarteto de Liverpool es propio de los atrapados en la telaraña de la economía productiva. Y los que necesitan más horas de las de que disponen son las víctimas de la economía salvaje o de la mala gestión propia.

Aún hay que añadir los trabajoadictos, nombre que se ha popularizado a partir de workaholic. Así como el español no permite virguerías y se limita a juntar dos palabras para formar una compuesta, el inglés se come letras y consigue un acrónimo a partir de work y alcoholic.La creación por contracción se denomina en inglés con una palabra francesa: portmanteau (de portemanteau, perchero), mientras que en francés se llama mot-valise (palabra maleta).

Lo de trabajoadicto tiene un pase, pero no es de recibo el híbrido workahólico, que se extiende poco a poco y al que la Wikipedia en español ya da entrada. Puestos a copiar, es mejor decir la palabra en inglés tal cual que traducirla a medias. Sin embargo, los vapores etílicos nos ocultan la verdad. La palabra exacta, la palabra científica, ya existe. Es un neologismo creado —como debe ser— a partir del griego: ergomaniaco. El término se forma a partir de ergo, que significa obra, trabajo, con el sufijo pertinente. Y el trastorno, esa afición desmedida por el trabajo, se llama ergomanía.

Lo que sucede es que el neologismo que bebe del griego no es tan claro a primera vista, su significado no resulta tan transparente como trabajoadicto. Y aunque se puede decir que workaholic tampoco lo es, da la impresión de que el peligro de padecer ese trastorno puede surgir con mayor facilidad si uno rinde cuentas a anglófonos y no a grecófonos.

Suerte que algunos sindicalistas se han puesto a ayudar y lanzan «la jornada de 35 horas». ¿Jornada? Ya no se trata de las 27 horas al día o de los ocho días por semana. Con una jornada de 35 horas, echaríamos 175 horas de lunes a viernes. Hagan el favor de hablar de semanas de 35 horas si no quieren volver a los peores tiempos de la revolución industrial.

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