Noticias del español

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| Juan Recaredo
El Siglo de Durango (México)
Jueves, 15 de marzo del 2007

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA: LOS EXTRANJERISMOS, PALABRAS EN PRÉSTAMO

Aunque tal vez por un orgullo nacionalista mal entendido no queramos reconocerlo, nuestro lenguaje está prácticamente lleno de extranjerismos, palabras y expresiones que pedimos prestadas a otros idiomas cuando resultan más adecuadas a lo que queremos decir.


Tenemos que procurar conservar puro nuestro bello idioma, pero también es cierto que debemos aceptar que en todas las lenguas del mundo existe la influencia de culturas extranjeras. Ese caso de que alguna palabra de un idioma extraño a nuestro vocabulario nos da la oportunidad de describir de una manera más clara aquello a lo que nos queremos referir, puede deberse a una costumbre, al origen del término o a una real necesidad… o tal vez a todo junto.

El mismo idioma español que nos trajeron los conquistadores tiene una gran cantidad de palabras de origen árabe… porque los árabes invadieron España y se quedaron a vivir ahí un buen rato, que duró casi 800 años… entonces, es lógico que hayan impuesto entre los hispanos su lenguaje y sus costumbres.

Nosotros, en México, por la cercanía geográfica y por el innegable poder económico, tenemos también una poderosa influencia de los estadounidenses y frecuentemente usamos expresiones como el mundialmente difundido 'O Kay', aun cuando no tengamos ni una mínima idea de lo que quiere decir, ni de dónde surgió. El único atenuante que tenemos es que la gente de Estados Unidos tampoco lo sabe.

Hay un montón de versiones que circulan por ahí, a cuál más estrambótica como ésa que dice que el O.K. era una anotación en un campamento militar cuando no había víctimas y que decía «0 Killed» (cero muertos), que como leyenda está muy bien, pero que no representa para nada una verdad histórica.

O.K. es una expresión que han tomado prestada del inglés muchas lenguas y muchos hablantes, no solamente nosotros y la verdad es que podríamos prescindir de ella y decir sencillamente «muy bien», pero nos da la sensación de que no tendría la misma fuerza, como que no alcanzaría a tener el mismo énfasis.

Tampoco creo que algún día nos vayamos a acostumbrar a llamar «pelota base» al beisbol, ni que aceptemos a un narrador gritando emocionado en el micrófono: «Fuera en casaaaa», en lugar de decir «out en home»… Sencillamente no le entenderíamos.

Aceptamos que se le llame «lanzador» al pitcher y «receptor» al catcher. A veces hasta al 'short stop' lo convertimos en «parador corto»… pero fíjese, a mí ya me sucedió que en una ocasión, en un obsesivo afán castellanizante, cuando me dieron una noticia sorprendente exclamé «¡retrocedan los jardineros!», en lugar de decir «¡Pa´atrás los fielders!» y mi interlocutor se fue muy enojado, quejándose de que yo nunca le ponía atención a lo que me estaba contando.

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