Noticias del español

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| «Don Juan Recaredo»
elsiglodetorreon.com.mx, México
Jueves, 4 de octubre del 2007

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA: EL ESPAÑOL MEXICANO ES DIFERENTE A OTROS

Nuestras lenguas aborígenes son las que nacieron aquí en tierra nuestra. Eso es precisamente lo que hace diferente y singular a nuestro idioma y es también lo que argumentamos frente a la controversia eterna de que si hablamos español o castellano.


Ni el español de España ni el castellano de «allá mesmo» tienen los vocablos nahoas (o náhuatl) que abundan entre nosotros. Para ellos los tamales, el atole, el chocolate y los tomates no existen o si existen es que los tomaron de nuestra aborigen cultura.

Hay muchísimos más vocablos de origen nahoa que tenemos en nuestro uso diario, por ejemplo aguacate, malacate, chapopote, chamaco, zopilote, tlapalería, tololoche, tecolote, tlacuache, chapulín y chinaco, por nombrar sólo algunos.

¿Se acuerda usted de Guadalupe la Chinaca que iba a buscar a Pantaleón que es su marido, el gañán más atrevido… etc., etc? Me estoy refiriendo a una poesía de Amado Nervo que, por lo menos los que andamos arriba del cincuentón, recordamos porque la repasábamos en los lejanos años de la escuela primaria o secundaria.

En el México antiguo, un chinaco era un guerrillero y la palabra se origina en tsin nakatl lo cual en nahoa quiere decir 'que se le ven las… nachas'. Sí, la palabra nakatl era el nombre de esa parte generalmente voluminosa del organismo que usa uno para sentarse.

Chinaco lo aplicaban despectivamente en tiempos de las guerras de Independencia y de Reforma los de las fuerzas realistas a los soldados del equipo contrario, para señalar que eran unos andrajosos y que con los harapos que traían puestos «se les veía todo el negocio». Lo que no aclaraban era que ellos con su explotación, eran los que causaban ese estado de cosas y que fue eso precisamente lo que provocó la guerra misma.

Cuando ven algo que les gusta, los chavos «fresa» dicen que está muy chiquitihuau. Bueno pues casi les digo que esa expresión —aunque se horroricen— la tomaron de la lengua náhuatl.

Es que entre el vocabulario náhuatl encontré, no chiquitihuau pero sí chiquihuao que viene de chiqui huak y se refiere a alguien muy corajudo. El chiquihuao es una especie de tortuga que vive en los pantanos de Tabasco y Campeche y que es muy irascible. Se enoja por el vuelo de una mosca. Y es que váyase usted a vivir a un pantano y ya verá también que se vuelve tan enojón como un chiquihuao.

Hay otras palabras de origen nahoa que tienen curiosa etimología como los chichimecas de quienes resulta que, según el nombre «sus antepasados fueron perros» o el cuitlacoche que podría traducirse como «la popó del maíz» porque cuitla es equivalente a excremento o desecho orgánico. Imagínese la cara que pone al enterarse de esto un señor al que sus padres, muy folclóricos, le pusieron por nombre Cuitláhuac: ¡ese nombre significa más o menos 'el que está cerca de… ¡eso!, del excremento'.

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