Noticias del español

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| Nacho Martín Negrín
eldia.es, Canarias (España)
Viernes, 28 de agosto del 2009

LAS COSAS POR SU NOMBRE

Bromeábamos hace unos días un compañero y yo acerca de las vueltas que somos capaces de dar los periodistas con tal de evitar la repetición de un término.


En concreto, con cariño y respeto, nos referíamos a la expresión utilizada por un colega para llamar a los semáforos. Con la intención de no volver a referirse a la palabra en cuestión utilizó la frase «instrumento luminoso regulador del tráfico», una explicación que me llamó la atención en un mundo lleno de frases complejas para dar más empaque a aquello que no lo tiene o de eufemismos para rebajar la tensión que provocan en la sociedad determinadas palabras porque el lenguaje, como todo, es político, ideológico. En ningún caso neutral.

Que conste que la sustitución de determinados sustantivos degradantes o machistas me parece perfecto y defiendo sin duda alguna el lenguaje políticamente correcto en un buen número de referencias que a todos se nos vienen a la cabeza de vez en cuando. Pero, ¿no le damos demasiadas vueltas al lenguaje en lugar de llamar a las cosas por su nombre?

Si pudiera tener el lector acceso a las decenas de notas de prensa de organizaciones e instituciones probablemente podría pasar un buen rato. No sabe hasta qué punto puede resultar hilarante y hasta desconcertante el uso de términos tales como formación en dinamizadores de acción social, educadores ocupacionales o dinamizadores —una palabra que, como ven, gusta mucho— en innovación. Cuando uno quiere transmitirles a ustedes esa información se queda de piedra ante tanto extraño término.

¿Qué profesiones son esas? ¿A quiénes van dirigidos determinados cursos basados en estas materias? Imagínese la cara que se nos queda a muchos cuando tenemos que contarles a qué nos referimos. Nosotros mismos no lo sabemos.

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