Noticias del español

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| Jorge Mario Erazo
eluniversal.com.co, Colombia
Miércoles, 22 de abril del 2009

LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA ACEPTARÁ EN SU PRÓXIMA EDICIÓN ANGLICISMOS QUE SE PUSIERON DE MODA

Palabras como copyright, airbag, bluyín, hobby y cederrón, ya aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española, el cual se puede consultar en la página www.rae.es.


Eso no representaría problema alguno si no fuera porque esos términos hacen parte de la invasión del idioma inglés al otrora territorio puro y sonoro de la lengua de Miguel de Cervantes Saavedra.

Poco a poco, queda la sensación entre los estudiosos del lenguaje, de que los filtros de la Real Academia son tan laxos que cualquier término engrosa el exquisito universo del castellano.

La tecnología y a veces la moda, hace que se popularicen anglicismos que terminan siendo parte del léxico de los hispanohablantes. Dos expertos dan sus opiniones.

Según el reconocido periodista Daniel Samper Pizano, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, vivimos una época muy liberal en la que la Academia acepta fácilmente el ingreso de nuevas palabras. «El problema es que, en mi concepto, a veces se precipita a aceptar como de uso corriente términos que aún no han pasado una mínima prueba de duración en la comunidad. Pienso que debería ser más severa o, al menos, más paciente», expresó a Q’HUBO por correo electrónico.

Para Samper, la Academia aceptó que su papel no es el de crear o autorizar palabras, sino el de constituirse en notario de las que emplea el pueblo hablante, que es el verdadero dueño del idioma.

«Yo creo que los extranjerismos solo pasan a ser palabras castellanas cuando adoptan las formas de la lengua que las acoge. Scaner es un extranjerismo; standard es un extranjerismo. Pero ni escáner ni estándar lo son. Con el curso de los años muchas desaparecen y otras quedan. De todo ellos debe dar testimonio el Diccionario. Pero las academias bien podrían esforzarse por divulgar términos sustitutivos, como fueron 'campero' de jeep, 'centro delantero' de center-forward, ‘volante’ de halfback o ‘azafata’ de stewardess».

NO DEBERÍA SER LA REGLA

Según el lingüista Alejandro Espinosa Patrón, docente de la Universidad Autónoma del Caribe, de Barranquilla, no es necesario que el diccionario tome palabras de otros idiomas aunque su uso sea frecuente.

«En vez de copyright puede decirse ‘derechos de autor’ sin ningún problema porque la nuestra es más sonora y significativa que la inglesa. La palabra hobby puede reemplazarse por ‘pasatiempo’ y el significado es más bello en español. Parece que la Real Academia está entrando en un proceso de aceptar todo cambio, sin ver los problemas de significación que pueden presentarse».

El mismo Samper tiene una explicación para que la Academia acoja en su diccionario tan fácilmente algunos extranjerismos. «No podría decirse que todos los que recoge en el Diccionario quedan automáticamente aceptados por ello como palabras castellanas. Incluirlos refleja una actitud utilitaria, pues procura ofrecer explicaciones semánticas sobre términos que circulan entre los hispano hablantes, aunque no sean de nuestra lengua y aunque sigan siendo extranjeros», explicó.

Otras palabras, sin ser anglicismos, entraron al diccionario porque son de uso masivo, aunque suenen cómicas y hasta parezcan maltratos flagrantes del idioma. Jediondo: maloliente; paganini: pagano, que paga las cuentas de otro; mecato: pequeño refrigerio; babosada: necedad, tontería.

Ya aparecen en el diccionario

Elepé: disco de larga duración.

Party: reunión para divertirse.

Stop: detención de un vehículo.

Gay: hombre homosexual

Rally: competición de autos o ciclas.

Jonrón: bateador golpea la pelota y se hace un circuito completo anotando una carrera.

Nocaut: golpe que deja fuera de combate.

Jipi: simpatizante del movimiento hippie.

Panti: prenda femenina.

Güisqui: licor.

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