Noticias del español

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| Efraín Osorio
La Patria, Manizales, Caldas (Colombia)
Martes, 25 de marzo del 2008

LA PREPOSICIÓN ‘A’, MAMERTO, DISTINGUIR, «CON UN PALMO DE NARICES»

Mamertos son aquellos «individuos pusilánimes aferrados al maoísmo, un comunismo de segunda categoría, inferior políticamente al también anacrónico marxismo-leninismo».


Parece que las corruptelas del idioma tienen sus ciclos, porque desaparecen temporalmente de los medios de comunicación escritos para retornar luego con más ahínco. Es el caso de la espantosa expresión 'a las afueras de', con la que se expresa equivocadamente algo que 'ocurre o está en las afueras de una población'. Por ejemplo, Estewil Quesada, de El Tiempo, escribió: «No hay risa en el camerino del Junior en la sede Adela Char, a las afueras de Barranquilla, cerca del mar caribe» (III-16-07). Es ésta una locución galicada, o afrancesada, que debe ser desterrada del lenguaje escrito, porque en ella se le está dando a la preposición 'a' el oficio exclusivo de la preposición 'en'. Aquélla «indica el término, objeto o tendencia de la acción», como en la frase bíblica, que expresa que los réprobos «serán arrojados 'a' las tinieblas exteriores, en donde habrá llanto y crujir de dientes» (Mat. XXII, 13). Ésta, en cambio, expresa inmovilidad o inactividad, porque denota «en qué lugar, tiempo o modo se realiza lo expresado por el verbo a que se refiere», como en las frases «fue encontrado 'en' las afueras de la ciudad» y «fue abandonado 'en' las afueras de Manizales». Según esto, la sede del equipo de fútbol de Barranquilla, el Junior, cuyos integrantes no tienen hoy motivos para reír, queda «en las afueras de Barranquilla, cerca del mar caribe». Mejor, ¿no?

'Mamerto', además de ser el nombre de un santo de la Iglesia Católica, obispo de Vienne, en el Delfinado, Francia, muerto en el 477, es un regionalismo, no sólo colombiano sino también de otros países latinoamericanos (Argentina, Ecuador, México, etc.), que significa «persona miedosa, incapaz de decidirse por sí misma, por temor a las consecuencias. Pusilánime». Actualmente, con dicho adjetivo se califica peyorativamente a aquellos que aún siguen las doctrinas extemporáneas de Mao Tse-tung. El señor Carlos Mario Vallejo Trujillo quiere saber el porqué de tal calificativo. Como dicen que «la ocasión es calva», alguien se dio cuenta de que los nombres de algunos de los líderes de dicho partido (como Gilberto y Filiberto) rimaban con 'yerto', 'muerto', 'entuerto' y hasta 'helipuerto', se dijo «aquí que no peco», y les chantó el apelativo, con el significado de «individuos pusilánimes aferrados al maoísmo, un comunismo de segunda categoría, inferior políticamente al también anacrónico marxismo-leninismo». Y esto no lo digo yo, la verdad sea dicha. Es que, inclusive, ni siquiera los 'distingo'.

Si usted, don Jairo Patiño, no ha ido a Neira, y algún día se aparece por allá y entra a tomar tinto al café Wilson, es seguro que casi todos los asiduos del famoso lugar dirán: «A ese señor no lo 'distinguimos'». El significado primario de este verbo, 'distinguir', es: «Conocer la diferencia que hay de unas cosas a otras», por ejemplo, «fulano de tal no distingue el azul del rojo». El Diccionario le da otras ocho acepciones, relacionadas todas de alguna manera con la traída a colación. Pero el pueblo, en su sabiduría, lo hace sinónimo de 'conocer', con el significado de «Tener trato y comunicación con alguien». De aquí que este verbo, con su peculiar significado, deba considerarse como un 'regionalismo', que no aparece en algunos diccionarios de colombianismos, pero que ya está en el glosario Voces fatigadas, de Álvaro Marín Ocampo, definido así: «Voz alegórica, arcaica y popular que equivale a conocer a otro semejante». Digamos, entonces, señor Patiño, que ésta es su décima acepción. ¿Por qué no?

Leí en el editorial de LA PATRIA (III-20-08) la siguiente frase: «Bien difícil resulta enrutar a un joven por el sendero de la democracia (…) como para salirle con un palmo de narices…». Es al revés, señor. La expresión «(dejar a alguien o quedarse uno) con un palmo de narices» tiene un sentido pasivo, no activo, y significa: «Dejar a alguien o quedarse uno chasqueado». 'Chasco' es «La impresión que recibe alguien cuando espera una cosa agradable, que va a producir placer, etc., y resulta que no ocurre o que no es agradable o que, por el contrario, es desagradable» (María Moliner). De tal manera que, por coherencia, la frase debió ser redactada así: «…como para darle un chasco, o dejarlo con un palmo de narices». Es casi, casi, como «ir por lana y salir trasquilado». Otra cosa: el verbo 'enrutar', como sinónimo de 'encauzar, orientar, dirigir, encaminar', etc., aunque es muy usado, no se encuentra en ningún diccionario. Me parece justo, y muy lógico, que alguien se compadezca de él y lo ponga en su léxico entre 'enrunar' y 'ensabanado'. Ahí hay espacio.

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