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| Amando de Miguel
www.libertaddigital.com, España
Martes, 28 de septembre 2010

LA LENGUA VIVA: LA MAGIA DE LOS NÚMEROS

José Manuel Sancho precisa que el famoso y castizo «cuarto y mitad» no es más que otra forma de decir «una libra» (unos 375 gramos). La libra quizá sea una unidad natural. En muchos productos la libra equivale a lo que se puede llevar con las dos manos.


Si mágicas son las palabras, más lo son las cifras, los dígitos, los números. Es claro que su origen está en los dedos de las manos. Los números romanos expresan muy bien ese parentesco. La magia se ha basado muchas veces en las propiedades misteriosas de los números. El jugador de lotería lo sabe muy bien.

José Espejo Roig anota que, en la propaganda de la Dirección General de Tráfico, se dice que el 23 % de los fallecidos en accidente de tráfico no llevaban puesto el cinturón de seguridad. Ese enunciado es un bumerán, puesto que la gran mayoría de los fallecidos en accidente de tráfico llevaban puesto el cinturón de seguridad. Entiendo que la mejor (y acaso imposible) estadística sería otra. Habría que decir cuántos accidentados salvaron su vida o minoraron sus heridas por llevar puesto el cinturón de seguridad.

Son varios los libertarios que me indican el error que significa poder escribir cualquier cantidad con solo 10 dígitos. Esos críticos me dicen que el ahorro es todavía mayor con la numeración digital, que puede escribir cualquier cantidad con solo ceros y unos. Gracias por la lección.

José Manuel Sancho precisa que el famoso y castizo «cuarto y mitad» no es más que otra forma de decir «una libra» (unos 375 gramos). La libra quizá sea una unidad natural. En muchos productos la libra equivale a lo que se puede llevar con las dos manos.

José Antonio Martínez Pons aduce que el prefijo «sesqui» se utiliza en la notación científica para indicar la relación 2-3. Opino que no tiene mucho fundamento etimológico, pero así es. El origen está en la voz latina semisquartus (=la mitad de un cuarto).

Agustín Fuentes apunta que la medida de «tres octavos de carne» es la misma que «cuarto y mitad de carne», o sea, una libra. Don Agustín se maravilla de que se sigan esas medidas de antaño, como los «tercios» de las botellas o latas y aun los «quintos». Más extrañeza le produce lo del «jeme». Muy fácil; es el equivalente de un palmo. No se olvide que la mano o el pie eran unidades universales en el pasado. De ahí también «pulgada» (la falange del dedo gordo, el que sirve para matar pulgas), «codo» o «pie». El pie equivale a 12 pulgadas. La «yarda» o la «vara» no es más que la longitud del paso humano. Una «milla» equivale a mil pasos. En tiempos pretéritos importaba más el redondeo y la facilidad del cálculo que la precisión.

Pablo Trujillo Ateca (Laredo, Cantabria) explica lo de la «onza de chocolate». Las tabletas chocolate medían al principio media libra (unos 227 gramos), equivalente a ocho onzas. Por tanto, cada una de las ocho cuadrículas de la tableta era una onza.

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