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| Amando de Miguel
Libertad Digital, Madrid (España)
Viernes, 21 de septiembre del 2007

LA LENGUA VIVA: EL MISTERIOSO ORIGEN DE LAS PALABRAS

Nazanín Amirian (Irán) precisa que caravana procede del persa antiguo «y aun entre los nómadas del sur del país ka significa casa y raván es sinónimo de en movimiento». Así pues, caravana sería algo así como trashumancia.


Nazanín Amirian (Irán) precisa que caravana procede del persa antiguo «y aun entre los nómadas del sur del país ka significa casa y raván es sinónimo de en movimiento». Así pues, caravana sería algo así como trashumancia. Añade doña Nazanín: «De esta misma palabra procede carvansarai, que es la posada construida en el medio de los caminos que unían la Ruta de la Seda». Muy interesante. Añado que, en latín, casa es tanto como choza, cabaña, chabola. Ahora entiendo que, frente al domus latino o el oicos griego (casa sólida), casa provenga de la cultura de los persas itinerantes.

Josefina Poropat (Estados Unidos) advierte que la voz inglesa arena procede de los ruedos taurinos: «ha venido a sustituir a palabras como debate o sala de conferencias, incluso estadio». No creo que la arena proceda de los ruedos taurinos. Para los romanos, arena era la tierra menuda y, por extensión, el teatro de las batallas y de los juegos de combate. Ese último sentido ha pasado al español y al inglés. Se recordarán los versos de Manuel Machado: «sobre la arena roja / de sol y sangre, en confusión de rotos / arreos y correas, / derribados se agitan entre el polvo / caballo y picador». Obsérvese el dominio de la aliteración con el sonido erre.

José Eduardo Fernández arguye que la voz merdellón se refiere originariamente al «criado o criada que sirve con desaseo». Proviene del italiano arcaico merdellone, emparentado con «mierda». Es una buena precisión. Al último (que diría Nicolás Redondo, padre), merdellone viene del latín merda (= estiércol, excremento). La voz merdellón (= mierdoso) existía ya en el español del siglo XVIII.

Silvia Semory (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz) me corrige: «El equivalente francés del quiquiriquí es cocorico y no coquelicot [como yo decía], que es la traducción francesa de la palabra amapola». Reconozco el error y agradezco la rectificación. El error proviene de una ligera interpretación del Diccionario de voces naturales de Vicente García de Diego, en donde se afirma que la palabra francesa cocq (= gallo) se asocia a otras como coquelet, coquelinard, coquelicot, coca, coquette y cocotte. Así pues, la amapola sería una flor que «gallea». En castellano antiguo la peonza era la coquera.

He recibido docenas de emilios respecto a la confusión entre cocorico y coquelicot. Gracias por todas esas precisiones, pero reitero que en francés existe una curiosa relación entre el gallo y la amapola, flor altiva y bravía.

Neronia me indica que gallo en griego es alektrion, y no kíkiros, como yo decía. También tiene razón doña Neronia o como se llame. No sé de dónde me pudo venir lo de kíkiros.

José Félix Talegón apunta la curiosidad del verbo verter, que procede del latín vertere, raíz que proporciona otras ramas: divertir, pervertir, convertir, etc. Esa excepción hace que a don José Félix la forma verter le suene mal. Ignoro por qué no derivó en vertir, pero esa forma se considera vulgar en español.

He vuelto a recibir una gavilla de emilios con el descubrimiento de que la voz «gringo» procede de la guerra entre Estados Unidos y México. Por lo visto las tropas norteamericanas vestían de verde (green) o cantaban una canción sobre las lilas que florecían (green). Esas historias son muy bonitas, pero no son la verdadera explicación. Gringo es una voz que se utiliza en el siglo XVI para indicar el lenguaje de algunos extranjeros, que era como gringo o griego para los españoles. Recuerdo la teoría de Wilfredo Pareto. Viene a decir que la popularidad de una interpretación de la naturaleza o de la historia corre pareja con su carácter absurdo. Juan Llamas (Oviedo) menciona un egregio precedente del verdadero origen de gringo. En latín se decía graecum est; non potest legi (= no hay forma de entenderlo, pues está en griego). En inglés se dice to be Greek to one (= ser incomprensible o ininteligible). Es natural. Para los occidentales el griego no es solo otro idioma sino otro alfabeto.

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