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| Amando de Miguel
libertaddigital.com, España
Martes, 10 de julio del 2007

LA LENGUA VIVA: EL INGLÉS CON ESFUERZO

Doña Maribel realiza una excursión comparativa por el inglés y el español. Se pregunta cómo es que utilizamos una palabra tan «cómica» como funcionario, que exige un adjetivo automático, el de probo, tan antiguo.


Maribel Torbeck lleva algunos años residiendo fuera de España y por eso mismo siente un profundo amor por la lengua española. Esa vinculación, aparte de su nostalgia, da sentido a su vida. Comparto ese sentimiento que a mí también me ha asaltado cuando he residido fuera de España. No obstante, disiento de esta afirmación de doña Maribel: «Cuando se aprenden otros idiomas, se pierde de alguna forma la pureza del propio». No tiene por qué ser así. Hay muchos escritores perfectamente bilingües. Es más, la mejor manera de comprender el idioma de nación es compararlo con otro que se aprende después con profesores.

Doña Maribel realiza una excursión comparativa por el inglés y el español. Se pregunta cómo es que utilizamos una palabra tan «cómica» como funcionario, que exige un adjetivo automático, el de probo, tan antiguo. Claro que lo de civil servant lo asocia doña Maribel con «la época de la esclavitud».

Vamos a cuentas. La palabra funcionario entra en el español muy tarde, a mediados del siglo XIX, cuando se organiza el Estado liberal. Claramente viene del francés (fonctionaires), puesto que Francia era entonces el modelo del Estado. Antes de eso, existía en español la palabra función, derivada del latín, en el sentido de 'ejercicio de algún empleo, facultad u oficio'. Ese ejercicio llevaba consigo la noción de cumplimiento de una obligación. Cuando esa función se hace «pública», el que la ejecuta es el funcionario. Tampoco está mal la idea de servidor público (civil servant). Es de admirar ese tipo de funcionario que realmente disfruta de su trabajo, siempre dispuesto a atender al público. Está también la caricatura del funcionario resentido cuyo empeño parece ser el de poner trabas a los administrados.

Señala doña Maribel un lamentable anglicismo, desafortunadamente ( unfortunately), que sustituye al castizo desgraciadamente. En efecto, en ese caso la voz castiza suena mejor. La palabra gracia es raíz de muchas expresiones en español que en inglés no existen. Recordemos que gracia equivale al nombre de pila, aunque ya en desuso. En español está caer en gracia (= agradar) o dar las gracias (= agradecer). Tener gracia (= ser simpático) representa un alto valor en la personalidad del español. Es lástima que ya no exista el título de Ministerio de Gracia y Justicia. Dejo aparte las múltiples versiones de gracia como una idea religiosa. Se derivan del latín gratia (= algo que resulta agradable, como un regalo). En inglés existe el cultismo grace con parecidos significados a los del latín y el inglés. Decididamente, el inglés culto es un idioma romance.

Sobre el origen de la célebre expresión «it is raining cats and dogs» hay más interpretaciones. J.R. Ituriagagoitia comenta:

En tiempos remotos los perros y gatos de las casas inglesas solían esconderse en el tejado compuesto de una mezcla de barro y hierbas secas. Cuando llovía demasiado perros y gatos caían a las habitaciones de la casa. Debo decirle que siempre me había parecido una explicación muy plausible.

María Concepción Fernández López aduce que la frase original era que «llovía a cántaros» (= cads). De ahí vino la corrupción con cats y, por similitud, cats and dogs. Me parece una historia demasiado rebuscada. Eso de los cántaros como cads no lo he visto en ningún sitio.

Agustín Fuentes reacciona contra la traducción de la serie televisiva Hill Street Blues por Canción triste de Hill Street. Su parecer es que debería traducirse por Historias de Hill Street o quizá Luces de Hill Street. Desde luego, esas propuestas mejoran la traducción que se ha hecho, pues blues no es solo «canción triste».

Por lo que he podido averiguar, no queda claro de dónde viene ese popularísimo término de blues. Puede que sea la abreviatura de blue devils (= alucinaciones que asaltan a los borrachos). El término blue se asocia con borrachos y también con melancolía, nostalgia y en particular con el mundo de los negros americanos. Los blues eran las canciones que entonaban los trabajadores negros de las plantaciones de tabaco o de algodón. Mi propuesta para traducir Hill Street blues sería Nostalgia de mi barrio.

Oliver Chamero Banks propone otro ejemplo para comprender el efecto de la oración interrogativa inglesa:

You are coming to lunch

Are you coming to lunch?

Al cambiar el orden del verbo y el pronombre, el tono interrogativo se introduce automáticamente, por lo que no se necesita el signo de apertura «¿». Está bien visto.

Josefina Poropat dice que discrepa de mi preferencia por los signos de interrogación al final solamente. Creo que me he explicado mal. Entiendo que, en inglés, no se necesita el signo de apertura «¿» por la razón dicha. Pero en castellano puede que no cambie el verbo cuando la oración es interrogativa. Véase:

Vienes a comer

¿Vienes a comer?

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