Noticias del español

| | | |

|

Nelson Fredy Padilla

www.elespectador.com

Sábado, 1 de octubre del 2011

«La lengua está por encima de la política»


Está escribiendo la historia de la Real Academia Española



Víctor García de la Concha, invitado a los Premios Simón Bolívar, le anunció a El Espectador que la RAE editará todos los clásicos literarios hispanoamericanos, el descubrimiento de poemas inéditos de Lope de Vega y la llegada de la gramática popular.


Dice que libertad es su palabra preferida del español después de madre. Que enfrente tiene el Diccionario de construcción y régimen porque está terminando «una disertación sobre la palabra» que leerá en Bogotá el martes 4 de octubre durante la ceremonia de los Premios Simón Bolívar de Periodismo.

 

Don Víctor García de la Concha es el personaje invitado este año, por ser «el patrón» de la lengua española. «Para mí es un honor ir a un país entrañable como Colombia y un honor hablar para el diario donde escribió ‘Gabo’ García Márquez». El Nobel es uno de sus amigos colombianos junto al expresidente Belisario Betancur. Pero a quien le hará homenaje esta vez es a don Rufino José Cuervo, el filólogo bogotano que dedicó la vida a la utopía de construir la historia de las palabras.

 

También viene a rendirle honores a la Academia Colombiana de la Lengua, la decana de las academias de América, que cumple 140 años. De paso recabará (otra de sus palabras preferidas) en la responsabilidad absoluta del periodismo, en especial del escrito, en el futuro del idioma.

 

Tiene 77 años y durante doce, hasta diciembre pasado, presidió la Real Academia Española (RAE). Se le atribuye haberle entregado a América el derecho y el poder sobre la lengua a través de los cuatro grandes textos de referencia actualizados y editados, ya no por imposición de los 46 académicos de España, sino fruto del consenso de las 22 academias hispanoamericanas: la Nueva gramática, el Diccionario de americanismos, el Diccionario panhispánico de dudas y la  Ortografía. Liderar la tarea le valió este año el Premio Internacional Menéndez Pelayo.

 

En una charla telefónica de dos horas no habló del pequeño Víctor que fue rescatado bajo los escombros dejados por un bombardeo en 1936 durante la Guerra Civil española, en el pueblo asturiano de Villaviciosa; ni del teólogo que hace 50 años descubrió que la divinidad de las palabras estaba en la filología; ni del profesor que completó 50 años de cátedra; ni del máximo estudioso de Santa Teresa, la fundadora de las Carmelitas Descalzas, en cuya poética es autoridad; ni del padre de dos hijas, una de ellas fiscal; ni de cómo salió ileso del terremoto en Chile el año pasado. Habló de su «comunión» con el español y del «milagro» de la unidad panhispánica para posicionarlo como la segunda lengua universal.

 

Aunque la palabra reelección no es de las preferidas en Colombia, los círculos académicos coinciden en que sus tres mandatos al frente de la RAE han sido «12 años revolucionarios». ¿Qué piensa?

 

Los académicos pensaron que yo podía continuar la obra de Fernando Lázaro Carreter. Lo que a él le había quedado por hacer es la labor de unir a las academias. Al día siguiente de ser elegido me llamaron de la casa de su majestad el rey Juan Carlos. Fui de inmediato y cuando entré en su despacho me dijo: «no te voy a pedir más que una cosa: que te dediques en cuerpo y alma a América. Hay que robustecer la colaboración entre todas las academias. Tienes que estar allí permanentemente. Yo te abriré todas las puertas que sean necesarias». Creo que fui el primer director de la RAE que visitó todas las academias americanas. Hice 50 viajes a América y tuvimos 20 reuniones periódicas para promocionar un nuevo compromiso de la Academia.

 

¿El compromiso de que la lengua sea panhispánica y consensuada, no impuesta por España? 

El objetivo era que los tres grandes códigos en que se sustenta la unidad de la lengua española —la gramática, el diccionario y la ortografía— fueran no sólo obra de la Academia española, sino una obra panhispánica. Esa es la política que está en marcha y al servicio de ella hicimos cantidad de cosas; reactivamos las academias y dinamizamos el proceso hasta construir una gran familia, no como expresión retórica sino como una realidad.

 

¿Qué ejemplos destaca?

El campo de la gramática fue el más novedoso, porque la última edición era de 1931, que repetía la de 1917, por tanto había pasado casi un siglo sin cambio. El último intento había sido el esbozo de una nueva gramática en 1973. En el prólogo decía que lamentablemente se refería sólo al español que se usa en España porque «carecemos de instrumentos que nos puedan aportar el habla y la escritura de los pueblos hispanos». Confesión sincera y dolorosa. Entonces emprendimos la era del español total. Cada academia constituyó un grupo de trabajo y a través de un delegado íbamos revisando borradores hasta completar la tarea.

 

Con usted a la cabeza

Todo fue un trabajo en equipo, mientras yo estaba animando, espoleando, exigiendo. Lo hemos hecho entre todos. A mí me correspondió patronear la nave. Así logramos terminar los dos volúmenes de más de 4.000 páginas de la Nueva Gramática, el gran espejo de la lengua española aprobado en Medellín en 2007 en un acto inolvidable. Otro ejemplo fue la edición del diccionario de 2001, enriquecida con 27 mil entradas de términos hispanoamericanos. Después hicimos el monumental Diccionario de Americanismos hace dos años. Ahora el repertorio de léxicos supera los 600 millones de registros y se mantienen vivos día a día mediante aplicaciones informáticas. Por primera vez hemos construido el sistema de la ortografía. Venía siendo el conjunto de normas que iban saliendo pero faltaba explicar el porqué, la trayectoria, la historia. En suma lo más significativo de mi vida profesional, un gran regalo que me ha tocado.

 

Lo de Medellín resultó histórico.

Sí. Fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida y de la vida de la lengua. Recuerdo que uno de los cien rectores invitados al Congreso le preguntó al rey: «Señor, ¿usted recuerda algún acto histórico en el que 22 países se pongan de acuerdo en esta forma?». Y él respondió: «La verdad es que no había asistido a algo parecido». Otro momento conmovedor fue el Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena, en especial el homenaje a ‘Gabo’ García Márquez, cuando le entregamos la edición crítica de Cien años de soledad que él había revisado y empezaron a llover mariposas amarillas. Todo ha sido al servicio de la unidad de la lengua.

 

El martes pasado usted estuvo en el lanzamiento de la Gramática básica, otro avance. 

Junto con la Nueva Gramática habíamos hecho un manual de 900 páginas pensando en el mundo universitario y esta semana presentamos en la RAE la Gramática Básica de 300 páginas y de bolsillo, en presencia de alumnos de secundaria y de la infanta Elena, que es profesora de colegio.

 

¿Cuándo llegará a América esta versión popular?

Se presentará en el Congreso de Academias en Panamá, a finales de noviembre, y habrá ediciones en todo el continente.

 

Más allá de estos eventos, ¿la filosofía panhispánica sí ha calado entre los hablantes? 

Sí, y no solamente en España, sino en América. Esto que hemos hecho las academias es estimado como el mejor servicio. La conciencia de unidad de la lengua está hoy muy robustecida.

 

¿Fue lo que llevó al rey de España a concederle a usted el Toisón de Oro, la más alta condecoración de la Corona?

Desde 1496 la han recibido sólo 19 personas, 16 de ellas de la realeza. El rey ha querido premiar no a mí, sino a las academias. Por eso le dije: “Señor, de este collar me va a tocar muy poquito, porque tengo mucho que repartir”.

 

¿Qué tan cerca ha estado el rey de las reformas al idioma? 

Para que se haga una idea, me llamó el mismo día en que apareció la Ortografía para que le explicara las modificaciones al detalle. Siempre le iba informando y cuando había reuniones importantes, recibía a los académicos.

 

¿Por qué uno de sus lemas fue «la política no entra en esta casa»? 

La primera visita que yo hice para presentar la Ortografía fue a Santiago en 1999. Entre España y Chile había relaciones tensas por el asunto Pinochet (el juez Baltasar Garzón lo procesaba). La embajada española estaba sitiada por tanques y diluviaba. Cuando llegué al salón Andrés Bello pensé que no iba a haber nadie, pero estaba abarrotado. Allí me di cuenta de que la lengua está por encima y al margen de la política y ha sido así en todos los países que he visitado. Nunca tuve un solo problema, gracias a ello.

 

¿Alguna vez llegaremos a la ortografía que García Márquez reclamó en el Congreso de Zacatecas? ¿A la hormiga sin h?

Poco tiempo después de ese discurso el Nobel vino a España y Juan Luis Cebrián, del diario El País, le organizó un almuerzo. Estaba de director de la RAE Lázaro Carreter y con él le explicamos que lo que proponía era un disparate. Le recordamos la tradición de la escritura española desde el Siglo de Oro y le advertimos que si los cambios levísimos que hemos hecho han generado una tormenta qué tal si optáramos por una ortografía fonética. Sería la revolución de las revoluciones.

 

¿Entendió la posición de la RAE o insistió en su rebeldía? 

Él lo entendió y nos explicó que lo que pretendía era remover las conciencias. Además, después comprobamos que es la persona más escrupulosa en materia de ortografía: cuando preparábamos la edición de Cien años de soledad, nos dimos cuenta de que las distintas ediciones de la novela tenían diferencias en frases, palabras y puntuación. Lo llamé y le envié unos folios con las variantes que habíamos detectado. Le propuse que fijara de manera definitiva el texto y lo hizo rigurosamente. Conservo las galeradas con la última versión que él nos dio.

 

¿Luego de las ediciones especiales de El Quijote y Cien años de soledad cuáles siguen? 

La biblioteca clásica de la RAE y de las academias, que consiste en editar a los grandes clásicos hispanoamericanos junto con estudios críticos. Se está trabajando en el orden cronológico y el canon provisional. Luego habrá una biblioteca hispanoamericana con los procesos de independencia.

 

Usted es optimista con el futuro del español, pero otros ven en el inglés y el mandarín amenazas.

El español está creciendo mucho en el uso por las migraciones de latinos hacia países como Estados Unidos. Pero más que lo cuantitativo de la expansión del español yo recabaría atención sobre lo cualitativo: puede crecer en el uso, pero lo importante es que crezca en el interés cultural, es decir, que sea también lengua de la ciencia, de los intercambios internacionales, de la diplomacia. Como advirtióel escritor Antonio Muñoz Molina: el gran enemigo del español no es el inglés, sino la pobreza. En un futuro próximo las lenguas de comunicación internacional van a ser muy pocas, a lo que debemos aspirar es a que el español se consolide como segunda lengua de comunicación internacional. Todo el trabajo de las academias va en esa línea.

 

¿En esa perspectiva qué papel debe cumplir el periodismo? 

Uno fundamental, porque la enseñanza del idioma es clave. Pero lo que realmente influye en la configuración de las palabras son los medios de comunicación. La radio y la televisión son importantes con diferencias de matiz, muchas veces influyen en la deformación, pero en la riqueza del léxico y de la construcción el que más influye es el periodismo de prensa, sea en papel o en tableta digital. Yo lo seguiré leyendo impreso, que en el caso de Colombia es ejemplar y lo digo porque acabo de repasar su historia para hablar sobre él en Bogotá.

 

Tras la historia de la RAE y los versos de Lope de Vega

 

¿Cómo va la escritura de la historia de la RAE, con motivo de los tres siglos que cumplirá en 2013?

Hay una historia anterior que escribió don Alonso Zamora Vicente, pero mi reto es hacerla como una biografía, como una vida de 300 años.

 

Ha impactado su obra Cinco novelas en clave simbólica (Alfaguara). ¿Por qué escogió La casa verde, de Vargas Llosa; Cien años de soledad, de García Márquez; Madera de boj, de Cela; Volverás a Región, de Juan Benet, y Sefarad, de Muñoz Molina?

Nació a raíz de estudios que he ido haciendo de estas magistrales novelas con algún motivo. Me di cuenta de que esas novelas coincidían todas en el hecho de estar unidas por una clave simbólica, lo que se cuenta en la novela sirve de soporte a una idea de mayor significación que es el símbolo. Ahora va a salir edición electrónica.

 

También va a publicar un libro sobre los manuscritos de Lope de Vega.

Ya tenemos corregidas las últimas pruebas del primero de los libros. Se trata de los cuadernos en que Lope de Vega hacía los borradores de poesía entre 1626 y 1631. Son documentos que el Duque de Sessa, mecenas del autor, fue compilando y salvando. Estaban en la biblioteca asturiana de Pedro Masadeu. Otro libro estará basado en uno cuyo paradero es desconocido, pero del que se conservaban fotografías hechas en 1935. Junto a las investigaciones de la RAE se publicarán facsímiles auténticos del cuaderno con la transcripción de los versos. El trabajo ha sido leer lo que estaba tachado para reconstruir la génesis de esos poemas. El primer libro se llamará Durán-Masadeu, en memoria de Agustín Durán primer poseedor, y el próximo año saldrá el llamado Pidal donde hay poemas inéditos. La edición está a mi cuidado.

 

140 años de la Academia Colombiana

El martes 4 de octubre Víctor García de la Concha encabezará la celebración de los 140 años de la Academia Colombiana de la Lengua, la decana del continente. A las 6:30 de la tarde de ese día, en el Paraninfo de la entidad, centro de Bogotá (carrera 3ª N° 17-34), será presentada formalmente en el país la Nueva gramática y la Ortografía de la lengua española. Presidirá el evento el jefe de Estado, Juan Manuel Santos; el director de la institución, Jaime Posada Díaz, y los académicos colombianos que aprovecharán la ocasión para hablar sobre los avances en materia de educación e investigación con miras a defender la buena salud del idioma en la sociedad del siglo XXI, caracterizada por la información multimedia y las redes sociales.

 

El castellano en números redondos

 

50 visitas ha hecho a América Víctor García de la Concha.

 

450 millones de hablantes es la cifra mínima calculada en idioma español.

 

22 son las academias nacionales hispanoamericanas que velan por la unidad y vigencia de la lengua castellana.

 

4.000 páginas suman los dos volúmenes de la Nueva gramática.

 

300 páginas tiene la 'Gramática popular’ de bolsillo que llegará a Colombia en 2012.

 

600 millones de registros incluye el repertorio de léxicos recopilados por las academias en formatos digitales.

 

3,5 millones de consultas por mes registra la RAE, en el caso del diccionario académico.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: