Noticias del español

| |

| Pablo Ramos Méndez
El Universal, Caracas (Venezuela)
Viernes, 4 de agosto del 2006

LA LENGUA EN SALSA: MÁS AES II

La a es también símbolo de área. Con la h lo sería de hectárea: (ha). Introduce complementos: Obedezco a mis padres; Semejante a estos; Quiero a Miguelina; Visité a París; a la medianoche; a la venezolana; Vamos al cine a la americana. (Significa que cada quien paga lo suyo). Por cierto que los americanos dicen: Vamos al cine a la holandesa, y no vayan ustedes a preguntarme, ¡por favor!, cómo dicen los holandeses, porque no terminaríamos nunca. Usted estará pensando que es suficiente. Lamento desencantarlo, hay más.


Para señalar situaciones: A mi izquierda, a mi lado. (Por favor, no diga: Al lado mío, ni al lado tuyo, sino a mi lado, a tu lado). Suena horripilipantoso oír estas perlas: Ella estaba delante mío o El está detrás tuyo. ¡Bórrelas!

Para indicar lapso entre: De seis a siete. De lunes a martes. Modo: A mucha honra. A propósito, ¿sabe usted por qué honra lleva una sola r? Si lo sabe, lo felicito, pero le pregunto de nuevo: ¿Y por qué Israel no lleva dos? Modo de acción: Lo sacaron de la fiesta a carajazo limpio. (Observe que la expresión, plural en el sentido, se usa en el singular, porque no le dieron un carajazo solamente, sino una saparapanda… de carajazos). También cuando decimos: A la tercera va la vencida; A la vuelta de la esquina (Que puede ser también localización); El que a hierro mata a hierro muere.

Se antepone al precio: A cinco mil quinientos bolos una hayaca. A diez mil bolívares la entrada, con enganche. Antes de un infinitivo: A decir verdad; ¡A comer! (Igual que la expresión francesa: A table!). Ahora sí es verdad que usted dirá: Se acabó el pan de piquito, pero no. No se ha acabado todavía. Se acabará cuando usted me diga Gracias y yo le responda con la a: A la orden. El tema lo agoto en La lengua Ensalzada, último libro de la colección de La Lengua en Salsa y que completa cuatro mil notas sobre nuestro castellano.

Hay muchas otras formas que se prestan a confusión, pero se necesita mucha paciencia, como la que tuvo una joven que trabajaba en un burdel y llegó un fulano al local y la solicitó por su nombre. Se divirtió con la muchacha, y al final le preguntó:

—¿Cuánto le debo?

—Cien dólares.

—Yo voy a darle mil.

Al día siguiente se repitió la escena al carbón.

—Son cien dólares.

—Yo voy a darle mil.

Ella le preguntó si vendría el tercer día y él contestó afirmativamente.

—¿Cuánto le debo?

—Cien dólares.

—Yo voy a darle mil. Mañana no vengo, Debo regresar a Tel Aviv.

—Mi padre también vive en Tel Aviv, se llama Gorgonio.

—Sí, lo conozco. Es muy amigo mío. Te mandó tres mil dólares conmigo.

A propósito de la palabra carajo, ella no es una obscenidad. La Academia la registra como: 1. expr. coloq. Denota enfado o rechazo. Al carajo el informe. 1. interj. U. para expresar disgusto, rechazo, sorpresa, asombro, etc. del .1. loc. adj. coloq. Muy grande o intenso. Un susto, un frío del carajo. importar algo un a alguien.1. fr. coloq. No importarle nada.irse algo al .1. fr. coloq. Echarse a perder, tener mal fin.mandar a alguien al carajo.

Por eso no me disgusté cuando un obrero, en una ocasión, me dijo: ¡Ustedes son una familia del carajo!

El tema de la a es largo, pica y se extiende. Por esta razón, nos ocupara el sitio de varias columnas. Pero hay que tener paciencia ya que el tema es interesantísimo. Ya está.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: