Noticias del español

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| Pablo Ramos Méndez
El Universal (Venezuela)
Viernes, 28 de marzo del 2008

LA LENGUA EN SALSA: ¡INCLÍNENME!

Si de un enfermo se trata, el término correcto es intubar, intubado.


Estaba leyendo un libro norteamericano y tropecé con algo que estaba seguro de que se trataba de un error. El texto se refería a un enfermo que fue entubado en una clínica. Nunca había oído el término entubado que no fuera relacionado sino con plomería, pero si de un enfermo se trata lo correcto es intubar, intubado.

¿Sabía usted que el verbo tipear no ha sido admitido? Humildemente creo que lo será, porque con la cuasi total desaparición de la mecanografía por la aparición de la computadora, casi todo el mundo utiliza este verbo en vez del moribundo mecanografiar, que es el admitido.

Recordatorio: Oído al tambor: los vocablos fue, fui, vio y dio jamás llevan acento gráfico. Y hablando de lo mismo, recuerdo un chistecito de esos que circulan por Internet, se trata de que alguien corregía a un margariteño porque había escrito la palabra calor con acento en la a, así: cálor. Le dijeron que calor no lleva acento, pero el margariteño se defendió diciendo que en Margarita sí, que había leído en un reputado diario capitalino, de gran circulación, la siguiente noticia: En Margarita se acentúa el calor.

Otra de Einstein. En una reunión social, Marilyn Monroe se cruzó con Albert Einstein y ella le sugirió lo siguiente: «Profesor, deberíamos casarnos y tener un hijo juntos. ¿Se imagina un bebé con mi belleza y su inteligencia?». Einstein, muy seriamente, le respondió: «Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia».

Cosas del idioma. Se cuenta que un ciudadano gallego sufrió un accidente. Al parecer un automóvil lo golpeó fuertemente. Como era de esperarse, un grupo de personas se acercó al maltratado ciudadano para ayudarlo. El pobre hombre les gritaba: ¡Inclínenme!, ¡Inclínenme! Los hombres lo inclinaban, sin embargo, el gallego insistía: ¡Inclínenme!, Inclínenme! Para hacer el cuento corto, los hombres le manifestaron que no entendían, a lo que el gallego replicó les dijo: Entonces ¡hospitalícenme! ¡hospitalícenme!

En Venezuela tenemos la costumbre de desfigurar algunas palabras. Por ejemplo, llamar personero a gente importante de nuestra política. Es común oír hablar de personeros del Gobierno. Personeros por aquí, personeros por allá, sobre todo entre gente culta. Nada más inexacto. Personero es otra cosa. La Academia lo define como: Procurador para entender o solicitar negocios ajenos. Ver procurador síndico. Otro caso, también común, es llamar congresantes a los congresistas. No sé de dónde salen esas variantes.

¿Cómo decir mejor las siguientes oraciones: (lenguaje coloquial vs. lenguaje culto). 1. Lo tenía que hacer. 2. Vuélvemelo a dar. 3. No me quiero estar parando. 4. No la he podido ver. 5. Parece que se fueran a caer. Soluciones: 1. Tenía que hacerlo. 2. Vuelve a dármelo. 3. No quiero estar parándome. 4. No he podido verla. 5. Parece que fueran a caerse.

Otras expresiones criollas: No pueden jugarnos quiquiriuiqui. A ojo de buen cubero. (Esta creo que es española). Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Toda escoba nueva barre bien. Su boca sea la medida. Entre gustos y colores no han escrito los autores. Ya está.

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