Noticias del español

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| Pablo Ramos Méndez
eluniversal.com, Venezuela
Jueves, 11 de septiembre del 2008

LA LENGUA EN SALSA: GÉNEROS

Se prevé la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género masculino


En la columna anterior pedimos a nuestros lectores darnos luces sobre el origen de la palabra ramplús. Obtuvimos más de veinte correos con unas cinco o seis versiones diferentes, y siguen llegando, entre las cuales la que más votos obtuvo fue rawl plug, proveniente del inglés. Tuve que llamar a mi hijo, ingeniero, con unos 15 años de residencia en EE. UU., quien preguntó a sus colegas norteamericanos y le contestaron que en inglés se dice anchor [ánkor], que jamás en la vida habían oído otras versiones. Sin embargo, mi hijo prometió hacer una investigación, inclusive por Internet. Doy las gracias a mis apreciados lectores capitalinos y del interior por tanta amabilidad.

A propósito del uso de masculinos y femeninos, he aquí lo que nos dice el reciente Diccionario panhispánico de la Real Academia Española: «En los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: El hombre es el único animal racional; El gato es un buen animal de compañía. Consecuentemente, los nombres apelativos masculinos, cuando se emplean en plural, pueden incluir en su designación a seres de uno y otro sexo: Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales; En mi barrio hay muchos gatos (de la referencia no quedan excluidas ni las mujeres prehistóricas ni las gatas). Así, con la expresión los alumnos podemos referirnos a un colectivo formado exclusivamente por alumnos varones, pero también a un colectivo mixto, formado por chicos y chicas. A pesar de ello, en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: «Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras» (Excélsior [Méx.] 5.9.96). Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo —y debió— decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros. Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente; En las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas. Por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática: las y los ciudadanos». Dedicado a nuestros gobernantes.

Con las explicaciones que nos ofrece la Academia doy por terminado el asunto.

Pensamientos de altura: No hay poder que no tenga su corte. Los buscadores del porvenir hormiguean en derredor del presente espléndido. Víctor Hugo.Ya está.

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