Noticias del español

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| Pablo Ramos Méndez
El Universal (Venezuela).
Viernes 20 de enero del 2006

LA LENGUA EN SALSA

Al comienzo de un nuevo año uno debería preguntarse, no importa la edad que uno tenga, ni la profesión u oficio, ¿qué hice por ser una mejor persona y qué haré para ser aún mejor?


Es fácil dedicarse a criticar a los demás y encontrar defectos y errores en todo aquel que conocemos y hasta en los que no, de cuyas acciones nos convertimos en jueces supremos y terribles, no permitiendo la más leve tolerancia dentro de nuestro juicio implacable que condena sin compasión, pero... ¿y qué de nuestras acciones o de nuestra falta de acción cuando debimos haber actuado?


Uno siempre tiende a culpar a otros de los desastres, de los fracasos, de la desidia; en fin, de todos los males que nos afectan, como si se tratara de una enfermedad contagiosa que nos llegó de un enfermo, pero muy raras veces admitimos nuestra propia culpa que puede residir, no sólo en lo que hicimos, sino en aquello que dejamos de hacer, mientras esperábamos cómodamente a que alguien nos resolviera el problema como si del genio de Aladino se tratase.

Apropiado es el momento para reflexionar dentro de cada uno de nosotros y buscar nuestra propia verdad, esa que subyace profunda y secretamente y que sólo nosotros mismos conocemos para tratar de enmendar nuestros propios errores, superar nuestras fallas, alimentar nuestra comprensión con tolerancia hacia los demás, buscar el camino del perdón a la maldad, siendo capaces de no usar jamás la venganza y convertir nuestra ira en serenidad, nuestra tristeza en esperanza, nuestro odio en amor. Cuando perdonamos no estamos siendo débiles, estamos siendo más fuertes de espíritu y estamos abriendo una puerta hacia el camino de la felicidad, pues como bien decía mi recordado suegro Antonio Barrera Meléndez, El rencor daña más al que lo siente que al que lo recibe.

Con respeto al lenguaje, en estos días navideños y post navideños, he observado algunos errores tanto en los diarios locales como en la televisión. Por ejemplo, tome en cuenta que no se dice dicembrino sino decembrino, que funcionario es persona que desempeña un empleo público, por lo cual me luce redundante decir funcionario público.

No debe decirse rol en vez de papel. Ej. El personaje de quien hablamos desempeña el papel de juez de la causa, no el rol.

El día domingo 8 de enero uno de los diarios más importantes de la capital, me sorprendió con este titular en grandes caracteres: 18 ministros pudieron hacer algo por el viaducto. La oración, desde el punto de vista del lenguaje es perfecta, pero no así su contenido, porque lo que quiso decirse es que no pudieron hacer algo por el viaducto.

En una novela mexicana, que se exhibe actualmente, usan mucho el verbo traumar: Estoy traumado. Ese verbo no existe sino allí. Lo correcto es decir traumatizar, traumatizado.

En estas festividades se ingieren mucho las bebidas alcohólicas, el sustantivo correspondiente es ingestión y no ingesta, como popularmente se dice. Ej. La ingestión de bebidas alcohólicas en estas festividades debe ser moderada.

El femenino de perito es perita.

Amables lectores, que el 2006 los llene de paz, salud y alegría, para que cada uno encuentre su camino, por distinto que sea al de su vecino, sin que ninguno sienta un enemigo en cada pensamiento diferente. Que Dios los bendiga. Ya está.

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