Noticias del español

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| Fernando Lázaro
Diario ABC (Madrid)
Viernes, 23 de junio del 2006

IDIOMA Y FÚTBOL

Las lenguas especiales son a modo de islas en el seno de la lengua general, que se caracterizan por algunos rasgos lingüísticos, que sólo o preferentemente sus usuarios comparten. La del periodismo deportivo es una de ellas, muy de actualidad en estos días del Mundial, caracterizada sólidamente por la singularidad y la incultura. Al menos en las narraciones de algunos locutores de radio y televisión.


Qué extravagancia, por ejemplo, en ese tono épico empleado por alguno de tales periodistas, tan descomedido y arrebatado, que se transforma en desnudo rugido primario. Y qué supina ignorancia, por ejemplo, al emplazar Trinidad y Tobago en África.

El hecho de que los errores en el empleo del propio idioma sea tan visible en el periodismo se debe a causas bien conocidas, entre ellas, a la general deficiencia de una didáctica idiomática, que no instaura en quienes más la necesitan aquella convicción formulada por fray Luis de León, según la cual hablar y escribir es arte de particular juicio. Si tal convicción actuara, no se crearía entre tantos voceros —preferentemente deportivos— la creencia contraria en que basta ser suelto de palabra en la vida de relación para poder hablar o escribir, en que vale lo primero que viene a la pluma o a la boca, en que se utiliza la lengua común cuando, en realidad, se está empleando una jerga de oficio aborrecible.

No se produciría el laxismo; que caracteriza hoy a buena parte del lenguaje del periodismo, para el cual da lo mismo conexión que cohesión, envergadura que altura, partidario que partidista y vergonzante que vergonzoso.

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