Noticias del español

| | | |

| Miguel Huezo Mixco
laprensagrafica.com, El Salvador
Viernes, 29 de junio del 2007

¿HAY QUE DEFENDER EL IDIOMA ESPAÑOL?

Usamos palabras en inglés en nuestras conversaciones y en lo que escribimos, en los restaurantes, en las tiendas: web, mail, plywood, DVD, delivery, fried chicken... La lista es larga. ¿Spam-glish? Suele decirse que esto es una forma de esnobismo o un sentimiento de inferioridad hacia el idioma inglés. Todo es posible en este mundo, y también en los otros.


El español ha sido considerado desde que este país existe como la lengua en la cual nos reconocemos. Somos hispanohablantes. Hemos concebido nuestra cultura en español, pero ahora vivimos nuestra cultura y una parte de nuestra identidad, no solo la estrecha identidad nacional, sino la identidad como personas-en-el-mundo, en inglés. No debe extrañarnos: millones de salvadoreños y salvadoreñas viven simultáneamente en dos espacios culturales distintos, que se expresan en idiomas distintos. El fenómeno no es exclusivo de El Salvador. En muchas partes de América Latina se piensa y, sobre todo, se mira el mundo a la manera de los Estados Unidos.

La simpatía salvadoreña ya es ancestral. Hace solo unas semanas el ex embajador Barclay dijo que El Salvador es un país muy «pro americano», y uno de los tres países del mundo que tiene las mejores relaciones con los Estados Unidos.

El diplomático no está desubicado. Como lo dicen, atónitos, quienes llegan aquí, pocos países son tan «agringados» como este. Ocurre no solo en el gobierno o en la elite salvadoreña, sino también en la mujer y el hombre de la calle. Y esto también se refleja en el uso del idioma.

Muchos hacen causa de la defensa del idioma español. Respetemos las causas nobles. Pero, ¿hace falta defenderlo? En los Estados Unidos, la defensa del idioma inglés está muy asociada a posiciones sumamente conservadoras. Los conservadores del norte suelen quejarse de que los inmigrantes no se asimilan y que debieran ser obligados a hablar inglés. En ese país, unos 30 millones de personas (residentes) hablan español en sus hogares. De acuerdo con el US Census (Censo de los EUA), en una de cada diez viviendas se habla español. A pesar de las resistencias antihispanas, en 1968, el Congreso autorizó la celebración de la Semana del Patrimonio Hispano.

¿Qué hacer en El Salvador? Nadamos en un mundo de palabras de origen inglés que ya son parte de la vida. La encuesta «Representaciones culturales y percepciones políticas de los migrantes» (UTEC-PNUD, 2003) reveló que 10 de cada cien migrantes que regresan al país de vacacionar hablan inglés en el seno de sus familias salvadoreñas. Esos números van a incrementarse en los próximos años. Si somos coherentes con nuestra tradición y con nuestro presente no debiera estar muy lejos el momento en que El Salvador proclame el Día del Patrimonio Estadounidense.

Los procesos de cambios y renovación de las lenguas son sumamente difíciles, si no imposibles, de contener. El español mismo se originó en la corrupción del latín. Con el tiempo, el latín sirvió casi solo para hacer incomprensibles las misas. En cosas de siglos —un parpadeo en la historia de la humanidad— irrumpirá una nueva lengua que volverá ceniza las rabietas de los conservadores norteamericanos que miran con espanto la proliferación del español en su América… y también la de nuestros conservadores hispanohablantes. No es una batalla cualquiera. El lenguaje, bien lo ha dicho Foucault, es más que palabras: es el objeto del deseo, el objeto por el cual se lucha, «aquel poder del que quiere uno adueñarse».

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: