Noticias del español

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| Luz Nereida Pérez
Claridad, Puerto Rico
Del 4 al 10 de diciembre del 2008

HABLEMOS ESPAÑOL: LA GRAMÁTICA DESCOMPLICADA

¿Concibe usted la idea de leer una gramática con el apasionamiento con que a veces leemos una novela o un buen ensayo? ¿Se visualiza usted deseoso de finalizar las tareas cotidianas para poder tener el espacio para relajarse leyendo una gramática? ¿Cree usted posible entender al fin conceptos que realmente nunca captó al estudiar la gramática? ¿Se imagina el divertirse y reírse con gusto leyendo una gramática?


Pues sepa que sí es posible. Se trata de La gramática descomplicada (Taurus, 2006), extraordinario trabajo realizado por Álex Grijelmo, periodista, gestor del Libro de estilo de El País, presidente de la agencia Efe de noticias y creador de la Fundación del Español Urgente. Es una gramática con un éxito sin precedentes en libros de este tipo: cuatro ediciones en menos de dos meses (la primera en septiembre del 2006, dos en octubre y otra en noviembre). Grijelmo es a su vez el autor de otros libros sobre lengua española que se leen con igual interés y apasionamiento para descubrir detalles desconocidos para el común de la gente sobre este variado y amplio instrumento de comunicación, que es nuestra lengua materna (La seducción de las palabras, El genio del idioma, entre otros).

El libro no es solo leído con el interés de aprender conceptos gramaticales, sino que se anticipan con curiosidad los ejemplos que pondrá su autor para ayudarnos a entender ese mundo abstracto y difícil. Los toques de humor, revelados tanto en las explicaciones como en los ejemplos, mantienen una atmósfera de relajación que resta austeridad a un tema que nos es presentado tan árida y antipáticamente en las escuelas y universidades.

Y a la par que aprendemos gramática, recibimos lecciones de vida que nos lanzan a meditar o simplemente a exclamar: «Pues, sí que es verdad; es así». Ello ocurre al explicarnos el uso del adjetivo distributivo 'cada' y aludir a que «cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas» o como cuando al tocar el tema del sujeto de la oración nos apertrecha de una frase que, según aduce, nos será de utilidad cuando nos acusen de ser parciales ante algo: «Si fuera un objeto sería objetivo, pero como soy un sujeto soy subjetivo».

Este libro es definitivamente escuela de gramática y escuela de vida. Véalo por usted mismo cuando nos explica que en la lengua española prevalece la construcción activa de las oraciones: «En la gramática, ser activo es lo más normal. Al contrario de lo que sucede en la vida, en la que mucha gente siempre espera que los problemas se los resuelva otro». Nos da aquí y allá lecciones sencillas de lógica, gramática y vida: «'Felicidad' es un nombre abstracto, 'balón' es un nombre concreto; 'desgracia' es un nombre abstracto; 'cristal' es un nombre concreto. (Cuando el balón golpea el cristal, se acaba la felicidad y se concreta la desgracia)».

Sorpende aquí y allá la ingeniosidad explicativa. Como buen maestro provee la asociación para el aprendizaje; así lo hace con las oraciones pronominales recíprocas mediante el ejemplo «Mis cuñados se comen a besos» para luego acotar: «Se trata de una opción gramatical y sintáctica de posibilidades muy eróticas —y eso que no es copulativa—, porque atrae irremisiblemente a verbos como 'besarse', 'mirarse', 'abrazarse', 'cartearse' o 'casarse' (este último lo dejamos pasar)». O mire usted con qué sencillez nos lleva por el árido camino de los complementos de la oración: «El complemento directo son los vagones arrastrados por la locomotora, que reciben su acción directa; el indirecto, los viajeros que van dentro». Y cómo los resume certera y sintéticamente, dentro de la totalidad de la oración: «Alguien hace algo a alguien en alguna circunstancia».

El texto está antecedido de una introducción «innecesaria» y una «necesaria», como el propio autor las ha denominado. En la primera explica, entre otras cosas, el porqué le ha llamado gramática «descomplicada»; en la segunda, resalta la importancia del estudio de esta disciplina. En el Capítulo 0, indica que no incluirá el tema de la fonología —como es tradición en estos tipos de libros— para entonces proceder a revelarnos innovadoramente la gramática en tres partes esenciales con sus subsecciones. El libro termina con tres apéndices: uno alusivo a las «dudas, trucos y consejos» para memorizar o identificar conceptos del lenguaje, uno de «juegos de magia» con sugerencias para implantar en los salones de clases al enseñar los verbos, adverbios y afijos, y un tercer apéndice con explicaciones para las palabras técnicas que tradicionalmente se emplean en la enseñanza de este aspecto lingüístico. El libro cierra con una bibliografía.

Se trata de desarrollarnos conciencia de manera amena, entretenida, clara y asociativa del valor de nuestro instrumento de comunicación primario: la lengua española. Esa fuerza o criatura viva que tiene unas maneras de comportarse que encierran toda una vivencia humana conformada por la historia, la geografía, los patrones migratorios… Se trata de visualizar nuestra lengua española con amor, lógica y de manera simplifica o «descomplicada», como el autor prefiere llamarle. Porque este tesoro espiritual lingüístico que cotidianamente manejamos, como bien lo afirma Álex Grijelmo en su obra El genio del idioma (Punto de lectura, 2005) es «una maravilla de gramática, sintaxis, semántica, ritmo, léxico, fonética y sentido común».

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