Noticias del español

| | | | | |

| Matucha García
laopiniondemalaga.es, España
Lunes, 23 de noviembre del 2009

GITANOS: LA HISTORIA DE LOS HEREDIA Y LA VERJA DE LA CATEDRAL DE MÁLAGA

¿Sabe el significado de palabras y expresiones como catear, me las piro, chavea, gachí, currelo o pinreles?


Son vocablos que se han incorporado al lenguaje castellano y que incluso en su mayoría están aceptados por la Real Academia Española. Pero lo que quizás es desconocido es que pertenecen a una lengua denominada romanó cuya variante española es el caló, es decir, el idioma gitano.

En la provincia de Málaga (España) la comunidad gitana está formada por 60.000 personas. Ayer domingo, 22 de noviembre, se celebró el Día del Gitano Andaluz, una fecha para remarcar sus señas de identidad ante la sociedad y para reivindicar su espacio y las mismas oportunidades.

Aún persisten en la sociedad algunas opiniones negativas de esta raza, pero lo que muchos malagueños desconocen son las «grandes aportaciones» que los gitanos, a lo largo de los años, e incluso de los siglos, han realizado a esta provincia y a esta ciudad. Así lo recuerda y lo relata el profesor de Secundaria José Antonio Plantón García, que ya tiene editadas cuatro publicaciones sobre esta lengua y que es además gran conocedor de la historia, las costumbres y las tradiciones de los gitanos. Es un estrecho colaborador de la Fundación Secretariado Gitano.

Arranca el éxodo. Los gitanos proceden originariamente de la India, del Punjab, donde vivían en paz y armonía hasta que un invasor se propuso conquistar este «pequeño país» con rey. Este mongol al que se llamó el bebedor de sangre realizó «unas matanzas terribles», por lo que este pueblo comenzó su andadura como nómada que perduró a lo largo de siglos. En 1425 llegan a España y en 1464 a Andalucía.

José Antonio Plantón reseña además que son un pueblo que ha sufrido mucho, porque a pesar de haber sido muy bien tratados a su llegada a España, pronto llegaron las persecuciones y las leyes antigitanos, sobre todo en la época de la expulsión de árabes y judíos.

«Una sociedad que no estaba aceptando a los árabes o los judíos no podía admitirnos a nosotros, que no teníamos ni la misma cultura ni el mismo idioma», rememora. Así, el que permanecía en España debía ceñirse a unas normas como abandonar sus profesiones tradicionales, servir a los grandes señores, no hablar el caló y dejar de ser nómada.

Ahora, hace ya dos décadas que los gitanos han llegado a la universidad de forma normalizada, pero el camino ha sido largo y se antoja aún prolongado hasta conseguir una verdadera igualdad de oportunidades, reflexiona.

Volviendo al pasado y bajo estas premisas asumidas, muchos gitanos trabajaron como obreros. De hecho, el renombrado Marqués de Heredia, contaba con una inmensa mayoría de trabajadores gitanos, empleados en la siderurgia. Pero un nuevo «dictamen» del gobierno obligaba a los gitanos a tener un apellido español, de lo contrario serían expulsados. «Algunos cogimos el apellido Plantón, de planta, pero muchos se pusieron el apellido Heredia que el marqués gentilmente quiso ceder a sus obreros», dice.

Artistas. Plantón enumera las contribuciones de este pueblo a Málaga. «Hemos aportado muchísimo en la música flamenca y generábamos un importante volumen de negocio con nuestras profesiones tradicionales de antaño como por ejemplo, tratantes de ganado. Hemos trabajado mucho y muy bien el hierro. De hecho, dicen que los gitanos participaron en la forja de las rejas de la Catedral de Málaga. Éramos artistas en la fragua», dice.

Canasteros, esquiladores o negocios de anticuarios han sido otros de los oficios que esta raza ha realizado de forma mayoritaria. En Málaga existen dos o tres casas de anticuarios de gitanos y también en Ronda, con piezas importante y renombre, subraya Plantón.

Este profesor se afana por mantener vivo el lenguaje caló, «porque es nuestra mayor seña de identidad». «Uno de los problemas es que quizás un tercio de los gitanos desgraciadamente viven en las bolsas de marginalidad pero existen dos tercios en Málaga que vivimos en condiciones normalizadas», concluye.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: