Noticias del español

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| Manuel Corrales, de la Academia de la Lengua
hoy.com.ec, Ecuador
Miércoles, 10 de marzo del 2010

GAZAPOS Y TROPEZONES: DE SOFISMAS Y SOFISTAS

En la anterior entrega me referí al adjetivo sofisticado y decía que su uso en nuestra lengua no es muy antiguo, pues el Diccionario de autoridades (publicado en el siglo XVIII) no lo registraba.


Debo añadir que dicho diccionario sí registraba otros vocablos parientes de este adjetivo. Una advertencia: si mis lectores y lectoras consultan el Diccionario de autoridades, no encontrarán estas palabras tal y como hoy las escribimos, y es que la ortografía utilizada hace casi tres siglos se diferencia un tanto de la ortografía actual. Entonces no se escribía, como hoy, sofisma, sofistería, sofísticamente, sino sophisma, sophistería, sophísticamente. Y es que en aquellos entonces se mantenía la herencia ortográfica del latín, lengua en que la grafía ph se pronunciaba f.

Aclarado este punto, importante para quienes consultan diccionarios antiguos de nuestra lengua, vengamos a la etimología (es decir al origen de estas palabras) y a sus usos y significaciones.

La palabra es de origen griego. En griego, sofía (o sophía, como escribían los latinos y los antiguos hispanohablantes e hispanoescribientes) significaba conocimiento o habilidad, sabiduría en el habérselas con las cosas cotidianas. De aquí pasó a significar conocimiento científico perfecto, sabiduría, filosofía.

Los griegos llamaban sofistas a los profesores de filosofía. Pero, también, en la historia del pensamiento griego, se llamó sofistas a los filósofos que, entre los siglos V y IV antes de Cristo se caracterizaron por su escepticismo y su crítica al pensamiento de sus antecesores, los filósofos presocráticos.

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