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Agencia Efe

Experto vincula el futuro del español a que aumente su uso en la economía


El futuro del español es «esperanzador» por el aumento demográfico de sus hablantes, pero, aún así, depende de que aumente su prestigio internacional y su uso entre los directivos de empresas y en ámbitos económicos y científicos.


 

Así lo ha explicado el catedrático José Luis García Delgado, uno de los responsables del estudio que realiza la Fundación Telefónica sobre el Valor Económico del Español, quien hoy ha pronunciado la conferencia con ese mismo título, con la que han comenzado las II Jornadas de Vocento «Futuro en Español».

El presidente del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz, ha inaugurado  este seminario, en un acto en el que también han participado la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, y el secretario de la Asociación de Academias de la Lengua Española, Humberto López.

También han intervenido el embajador de España para la Diplomacia Cultural, Santiago Mora-Figueroa, y el director de Nueva Rioja, Ángel de las Heras.

García Delgado, en su intervención, ha aludido a la posición «esperanzadora» del español en Estados Unidos y Brasil, algo que puede ser determinante para la importancia económica de este idioma en el futuro, siempre y cuando sepa responder a diferentes retos, como su presencia en ámbitos científicos y en la red.

En Estados Unidos, ha explicado, la población de origen hispano se ha incrementado un 43 por ciento en un década, hasta llegar a superar los cincuenta millones de personas, con una previsión de que uno de cada tres habitantes del país sea de ese origen en el 2050.

Uno de los efectos de ese incremento, ha asegurado, es el «papel decisivo» de la comunidad hispana en la reelección de Barak Obama como presidente de los Estados Unidos, donde la minoría hispana es ya la principal en 21 Estados y en algunos es la mitad del censo.

Para García Sánchez, el papel de los hispanos en Estados Unidos es decisivo en el futuro del español porque si este idioma logra asentarse en ese país como segunda lengua, «tendrá asegurado ser la segunda lengua internacional».

Ha añadido que el futuro del idioma no solo está ligado a su número de hablantes, sino a la geopolítica y la preponderancia internacional y económica del país en el que se utilice, en este caso, Estados Unidos.

El español afronta el siglo XXI como la segunda lengua materna del mundo, tras el chino; y como la segunda lengua de comunicación internacional y en la red.

Unos datos que, según el estudio que realiza, avalan al español como un activo inmaterial, que multiplica por cuatro los intercambios económicos entre países hispanohablantes y por siete la inversión exterior de esas naciones en otras que utilizan la misma lengua, ha dicho.

Además, ha multiplicado por tres la atracción de inmigrantes latinoamericanos a España, que obliga a «un menor coste de integración» y que perciben un treinta por ciento más de salario que otros inmigrantes.

Sin embargo, pese a la situación «esperanzadora» del español, García Delgado cree que es necesaria una política de promoción del idioma, coordinada entre todos los países que la hablan, incluso con los que utilizan el portugués, para potenciar el uso de esta lengua en Estados Unidos, Asia y China.

Ha defendido que hay que asumir varios retos, como potenciar el uso del español en foros internacionales, paliar la «debilidad» de esta lengua en ámbitos científicos, promover los contenidos en español en la red y evitar que los emigrantes latinos en Estados Unidos pierdan este idioma al llegar a la segunda y tercera generación.

También ha vinculado el futuro del castellano a «engrandecerlo desde dentro», cultivando otras lenguas menos usadas en España, «pero sin perder competencias del español».

En definitiva, ha dicho, es necesario fomentar la integración del español en otros ámbitos porque, en un momento de reordenación del mapa político mundial, el futuro de la lengua no se jugará solo en la demografía, sino en la importancia que tengan en los ámbito políticos, científicos y económicos.

El presidente del Gobierno riojano, Pedro Sanz, ha pedido, en su intervención, que «se despoje de simbología política» al español, que tiene «estatus como lengua internacional», ya que es utilizado por 500 millones de personas y se calcula que, en tres o cuatro generaciones, lo será por el diez por ciento de la población mundial.

Ha recordado que hay estudios que valoran al español como generador del 16 % del producto interior bruto del país y ha manifestado su compromiso de «estudiarlo y difundirlo», algo que está recogido, incluso, en el Estatuto de Autonomía de La Rioja.

«La Rioja ha sabido mirar al pasado de las glosas Emilianenses para llevar hoy al español por el camino de las nuevas tecnologías hacia un futuro que, con el concurso de todos, puede ser verdaderamente alentador», ha concluido.

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