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Agencia Efe

Jueves, 17 de marzo del 2011

Exenófobo y exilofonista se deberán escribir con una sola equis


La nueva Ortografía de la lengua española prescribe que el prefijo ex se escriba unido a la base léxica que le siga cuando esta sea una sola palabra, como sucede con exnovio, exministro o exsacerdote, pero exenófobo y exilofonista deberán escribirse con una sola equis.


Así lo recomendó el académico español Salvador Gutiérrez Ordóñez, coordinador de la nueva edición de la Ortografía, realizada por las veintidós Academias de la Lengua Española, en un debate organizado en Madrid por el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

En el debate, que tuvo lugar en la sede de ese centro y que fue coordinado por Álex Grijelmo, presidente de la Agencia Efe, participaron también Elena Hernández, redactora jefe de la Ortografía, y los investigadores del CSIC Pilar García Mouton y Leonardo Gómez Torrego.

Tres meses después de la publicación de la nueva Ortografía, editada por Espasa y de la que se han vendido ya unos cien mil ejemplares en todo el ámbito hispánico, los académicos no han logrado que las pequeñas novedades que se proponían en ella dejen de suscitar polémica.

Entre esos «ajustes», no sentó nada bien la decisión de suprimir la tilde en monosílabos con diptongo ortográfico como guion y truhan o de recomendar vivamente que se elimine también en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos.

Y hoy quedó patente que la suerte que ha corrido el prefijo ex, que hasta ahora se escribía separado de la palabra que le siguiera, también causa quebraderos de cabeza, sobre todo cuando precede a términos que empiezan por x, como xilofonista o xenófobo.

Lo suyo en esos casos, según la Ortografía de la lengua española, sería escribir exxilofonista o exxenófobo, pero Salvador Gutiérrez dijo que esos términos deberán escribirse con una sola equis porque «en la lengua española no hay hábito ortográfico de coincidencia de una doble equis».

«No es un prefijo cómodo, pero debe comportarse como los demás prefijos», explicó Gutiérrez, consciente de que, en este caso, quizá no se ha respetado el «enorme poder» que tiene el uso en la ortografía y se ha optado por la coherencia.

En el debate -presentado por Pura Fernández, vicedirectora del CCHS-, Gutiérrez y Elena Hernández defendieron las bondades de la nueva Ortografía, una obra «razonada y exhaustiva», y dijeron que muchas de «las pequeñas innovaciones y ajustes» introducidos «han obedecido al criterio de coherencia».

Sin embargo, ambos dejaron claro también que «nada es definitivo» en este tipo de obras y que, posiblemente, pueda haber cambios en ediciones futuras.

Las objeciones las puso Pilar García, a quien no le gusta que guion y truhan se escriban sin tilde, y le parece que el tono prescriptivo de la Ortografía «choca con el espíritu tolerante panhispánico» de la Gramática y de otras obras académicas.

Gómez Torrego se deshizo en elogios hacia la nueva Ortografía, «una herramienta extraordinaria para la reflexión gramatical en general», mientras que a Grijelmo le tocó hacer «el papel de provocador» y, entre otras cuestiones, preguntó a los responsables de esta obra que si se habían deslizado «faltas de ortografía» en sus páginas.

«Faltas, no, pero erratas había a patadas», reconoció Elena Hernández, que atribuyó esos errores a las prisas con que terminaron el libro.

La desaparición de la mayúscula en accidentes geográficos como península ibérica también suscita dudas entre los hablantes, y, sin embargo, no las plantea en el caso de la península escandinava o italiana.

Hernández admitió que quizá ese punto «no esté bien explicado en la Ortografía». 

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