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| A. Corbillón
nortecastilla.es, España
Viernes, 27 de julio del 2007

ENTREVISTA A FRANCISCO RICO, FILÓLOGO Y ACADÉMICO DE LA LENGUA

«El español se empobrece cada día pero está en buen momento»


Su enciclopédica revisión de El Quijote es uno de los grandes «superventas» de la última década en España. El sillón de la letra «p», que ocupa en la Real Academia Española (RAE) desde hace veinte años, es el de «pasión» por el Siglo de Oro. El filólogo Francisco Rico, un vallisoletano nacido en Barcelona (1942), es autor también de una revisión de El Caballero de Olmedo. De las muchas versiones que se han hecho de este texto disertó en las jornadas paralelas de Olmedo Clásico.

Hablar de El Caballero en Olmedo, donde cada cual tiene su versión en la cabeza ¿no es un poco arriesgado?

-Ha habido muchos Caballeros de Olmedo y más versiones. Desde un romance del siglo XVI que se ha perdido, hasta lo que fue más importante, un baile o ballet que se representó en Valladolid en la corte en 1604, que es el que lanzó a la fama el texto. Y hay versiones modernas como la de García Lorca para La Barraca. Hice mi propia versión que representó la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Hay una que no se ha filmado de Rafael Azcona para cine que habría que hacer. Y yo quería hablar de todas estas versiones. No de las que se pueden hacer sino de las que se han hecho.

Los clásicos recuperan actualidad. Sobre todo en teatro con nuevos festivales como este. ¿En el formato libro hay el mismo interés que en la escena?

-El teatro es para ver y no para leer. Pero, es verdad que las obras de teatro tienen mucho éxito. Leerse se sigue leyendo porque de alguna parte salen las ideas para montar obras y rehacerlas. Pero leer teatro clásico solo lo hacen los muy aficionados, algo que es normal. Pero sí, esta es una buena temporada para los clásicos.

Ustedes los filólogos son como los actores, hacen el papel de alcahuete entre dos posibles enamorados: los textos y sus lectores o espectadores.

-Pero el filólogo también tiene un trabajo propio previo que es como el restaurador de monumentos y luego, en un cierto momento, el de director de orquesta, que debe saber interpretar, lograr que el texto sea fiel al autor pero que responda también a las conveniencias del lector. Alcahuete es solo una de las formas de definir nuestro trabajo.

Actualidad del clásico

Estos autores perviven tal vez porque ha sido la realidad la que les ha imitado y no al revés. Aún usamos metáforas como «don juan» o «quijotesco». ¿Esto explica su continuidad?

-La literatura siempre es modelo de la vida. Ahí está don Quijote, madame Bovary o todos los personajes que viven según modelos literarios. No hay que insistir en lo que los clásicos tienen en común con nosotros, que es mucho, sino también en lo distintos que son. Por otro lado, hoy, que hay tanta curiosidad con otras culturas, los clásicos son también distintos y distantes. Esa mezcla de distancia y analogía es lo que les hace atractivos. Los clásicos son también un viaje, pero en el tiempo.

Casi nadie suele atreverse a reconocer que no ha leído El Quijote. Tras sus dos ediciones revisadas (1997 y 2004), premiadas y muy exitosas, habrá menos que no hayan revisado a Cervantes.

-De mi edición de El Quijote que publicó la Real Academia Española (RAE) se han vendido casi tres millones de ejemplares. Y ahora esta misma edición, completada y puesta al día, la han publicado Punto de Lectura y Alfaguara, y la primera edición se agotó en una semana. O sea, que la gente lo lee, ya lo creo que lo lee.

Esa demanda social fue la que propició la eclosión de autores del Siglo de Oro, tal y como explicó en su conferencia su colega Germán Vega.

-Sí, la literatura ha sido siempre por excelencia el tiempo del ocio. ¿Qué demonios! Y enseña muchas cosas, y da lecciones muy interesantes y muestra panoramas nuevos. Pero su papel fundamental es hacernos pasar un buen rato.

Para un investigador del español como usted, que ahora cumple veinte años en la RAE, ¿cree que nuestro idioma avanza tanto en el mundo, o lo hace demasiado disperso y contaminado por otras lenguas?

-Desde el punto de vista internacional, el castellano está en muy buen momento. Pero, como lengua, cada día se empobrece más. Sobre todo en España. Porque cada vez se habla más con el lenguaje de los medios de comunicación, de la administración, del poder. Y hablar tiene cada vez menos participación espontánea. Pero eso pasa con todas las lenguas, incluidos el inglés, el francés y no digamos el italiano. Todas las lenguas se están empobreciendo, porque los hablantes dejan de ser creadores y pasan a ser consumidores. Al igual que la música, la lengua ya no va de abajo a arriba, democráticamente, sino de arriba a abajo.

Pero unas lenguas contaminan más que otras, porque invaden más al resto ¿no cree?

-Pero eso no tiene importancia. Que sea una palabra, dos o 25.000 da igual. Más importante son las formas de hablar y la creatividad espontánea. Se pierde hasta la sintaxis.

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