Noticias del español

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| María Sánchez Díez
SOITU.ES, España
Martes, 25 de marzo del 2008

EL PUNTO Y COMA, EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Este signo de puntuación cada vez es más difícil de encontrar en prensa y literatura.


El punto y coma está en peligro de extinción. Lo leemos en Rue89: este signo de puntuación se utiliza cada vez menos en Francia. Nos preguntamos si sucede lo mismo en España. Alberto Gómez Font, coordinador de la Fundación de Español Urgente, comparte esta preocupación por la paulatina desaparición del punto y coma, cada día más difícil de encontrar entre las páginas de los libros, por no hablar de la prensa escrita.

Para él, el punto y coma tiene varios enemigos. El más peligroso de todos es el lenguaje que se utiliza en los mensajes de texto en los móviles y en los chats. «Hay que hacer un verdadero esfuerzo para encontrar el signo en el teclado de los móviles y el lenguaje veloz que se utiliza en los chats y en el Messenger deterioran parte de la puntuación», indica.

Este tipo de escritura y de lenguaje que impera en la red no es propicio al empleo de una sintaxis compleja, campo de aplicación por excelencia del signo de puntuación. Esa es la opinión de José Antonio Millán, filólogo y escritor experto en puntuación. «No hay terreno para una articulación sintáctica como la que requiere el punto y coma». Gómez Font coincide con su visión: «Hace falta una sensibilidad que no es necesaria para poner una coma o un punto».

En la prensa escrita, la implantación de un tipo de escritura sintética y de frases breves importada del estilo anglosajón también ha contribuido a emplear el punto y seguido en detrimento del punto y coma, arrinconado a las tribunas de opinión y los editoriales.

Haciendo un inventario de puntos y comas en las secciones de opinión de los principales periódicos de tirada nacional en la edición del martes 25 de marzo, el balance es el siguiente:

  • El País: Cinco puntos y comas, dos de ellos pertenecientes a un artículo del ex presidente Felipe González.
  • El Mundo: Se lleva el récord: 18 en total, 12 de los cuales corresponden a un artículo del juez Javier Gómez de Liaño. Luis María Ansón utiliza el signo cinco veces.
  • ABC: Tres puntos y comas en las cinco páginas de opinión del periódico.
  • Y en literatura, aunque el grado de uso del punto y coma depende del estilo de cada autor, también escasea. ¿Ejemplos? Escritores como Enrique Vila-Matas o Azorín, cuyo estilo se caracteriza por el uso de frases muy cortas, apenas lo utilizan; sin embargo, otros como Juan Benet, destacaban por emplearlo con bastante frecuencia. Según Gómez Font, la desaparición de la figura del corrector de estilo o el revisor de pruebas en las editoriales repercute en una merma de la calidad de los textos.

    Difícil aplicación

    Y mientras el punto y coma escasea, según Gómez Font, «la coma se reproduce como los conejos». Aunque desde la Fundación de Español Urgente todavía no se han emprendido campañas para la salvación del signo de puntuación como en Francia, donde existe un Comité de defensa del punto y coma, no descarta la idea. «Aunque primero habría que enseñar a usarlo», apunta.

    La Real Academia de la Lengua define el punto y coma como «una pausa superior a la marcada por la coma e inferior a la señalada por el punto». La máxima autoridad lingüística contempla tres casos de aplicación:

    1.- Para separar elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas que incluyen comas.

    2.- Para separar proposiciones yuxtapuestas, especialmente cuando en estas se ha empleado la coma.

    3.- Delante de conjunciones o locuciones conjuntivas como pero, mas, aunque, sin embargo, por tanto, por consiguiente, en fin, etc. cuando los periodos tienen cierta longitud y encabezan la proposición a la que afectan.

    Y es que ambos expertos señalan la dificultad en el uso del punto y coma como una de las causas que lo han puesto en peligro: el signo puede ser sustituido por punto, coma e incluso puntos suspensivos. «No existen reglas fijas sobre su uso y, al no haberlas, la gente tiene miedo de meter la pata cuando está escribiendo textos formales», indica Millán.

    Sin embargo, la reticencia al empleo de este signo de puntuación no es algo nuevo. El punto y coma apareció por primera vez en el taller del impresor italiano Aldo Manuzio a finales del siglo XV y su uso fue extendiéndose por Europa a lo largo del siglo XVI, momento en el que también aparece en textos castellanos. Ya en 1582, un tratadista señaló que el punto y coma era «mucha particularidad y menudencia para la escritura castellana».

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