Noticias del español

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| Patricia Reguero Ríos
gentedigital.es, España
Viernes, 23 de enero del 2009

EL HOMBRE Y LA PLASTILINA

La misma institución que decidió que a todos nos incluye el masculino plural o que las mujeres estamos entre los «hombres primitivos» o los «miembros de la sociedad» es la que sustenta definiciones como ésta: femenino. 6) débil, endeble. Se opone este término a masculino, que para la Real Academia significa 'varonil, enérgico'.


El diccionario está plagado de usos sexistas normativos. Me remito a algunos que da Pilar Careaga en El libro del buen hablar, una apuesta por un lenguaje no sexista (Fundación Mujeres, 2002), que hace notar entre las acepciones de hombre la de 'ser animado racional, varón o mujer'. Y añado otra: concejala es para la RAE la 'mujer del concejal'.

Lo que defiende la autora es que el lenguaje es una convención. Y por eso puede cambiarse. Se ha cambiado ya, de hecho. Términos como jefa o jueza están hoy aceptados y se utilizan a diario. Al fin y al cabo, no se trata de cambiar el lenguaje, sino de cambiar la visión androcéntrica del mundo que refleja, dice Careaga. Si alguien duda de la importancia del nombre de las cosas, que se pregunte por qué un gobierno se ha referido a un vertido de petróleo como «hilitos de plastilina» y otro ha esquivado durante meses una palabra, «crisis». Lo que no se nombra, no existe.

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